Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños
Resulta prácticamente imposible hablar del Círculo de Artesanos sin tener en cuenta sus antecedentes, es decir, el nacimiento en San Antonio de los Baños de otras instituciones que lastimosamente no se consolidaron. Anotaciones del doctor Vivanco, registrado dentro de los historiadores de la villa, dan fe de la existencia de un pequeño local, a principios del siglo XIX, que organizaba bailables públicos con el acompañamiento de una magra orquesta.
La locación, ubicada en lo que entonces se nombraba calle San Diego, tenía techo de guano y los pobladores, en forma satírica, la bautizaron como “El casino de palos”; años después, al cambiar su cubierta, se le denominó: “Casino de tejas”. El 21 de Agosto de 1834, se constituye la Delegación Local de la Sociedad Patriótica o Económica Amigos del País y el 4 de mayo del propio año es aprobado el reglamento de la Sociedad Lírico-democrática, conocida también como la Filarmónica, la cual estaba integrada por las personas más acomodadas de la zona, entre ellas cubanos adinerados y adeptos a la corona.
Dentro de los antecedentes de la Sociedad Círculo de Artesanos, hay que tener en cuenta el criterio de Don Fernando Ortiz quien apuntó: “… en 1865, con la sociedad de artesanos comienza a desarrollarse el movimiento cooperativista en Cuba a través de las sociedades de Socorro Mutuo de San Antonio; otros historiadores se refieren a la Sociedad Recreo del Comercio y Artesanos que existía en 1864 y al parecer, el verdadero precedente de la Sociedad Círculo de Artesanos.
El 2 de septiembre de 1870, el Teniente Gobernador Don Rafael de Gerona, convoca a la construcción del Casino Español a cuyo llamado respondieron los españoles más integristas de la colonia hispana. En 1872, el Teniente Gobernador Juan Brodett y Sedano, considerado un verdadero amigo de los ariguanabenses, constituyó la Sociedad “La Sonaja”, con cabida preferencial a los cubanos, actitud que provocó la sustitución inmediata del progresista militar y con ello la disolución de la institución. Hablamos de un período donde ya se había producido la Guerra del 68, lo cual impide cualquier manifestación de cubanía, menos aún, la posibilidad de los criollos de reunirse en agrupaciones patrióticas. Al concluir los 10 años de cruenta batalla y firmarse el Pacto del Zanjón, Martínez Campo, de manera muy hábil, permite algunas libertades, entre ellas la posibilidad de agrupación según intereses políticos y sociales. Esto es aprovechado por los ariguanabenses más progresistas para fundar la primera institución netamente cubana en la villa.
Nace de esta manera -el 17 de enero del año 1879 -la respetable logia masónica, “Luz Ariguanabo”, bajo la rectoría del Licenciado Francisco J Daniel y donde se agrupa un número importante de hombres en representación de lo más ilustrado de la población. Muy pronto tratan de constituir una sociedad que completara su labor en cuento al sentimiento patriótico y el estímulo del progreso ciudadano.
Dentro de los antecedentes de la Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos hay que mencionar a la Logia Masónica “Luz de Ariguanabo”, nacida tras concluir la Guerra de los 10 años. Esta organización tenía como principales propósitos preservar el asentimiento patriótico y estimular el progreso ciudadano, sin embargo, no lograron concretar el empeño.
Cuenta el doctor Félix Romero en su investigación: Radiografía de una Sociedad, que una noche, se celebraba un baile en el Casino Español y un joven cubano trató de penetrar al salón, pero, a pesar de tener dinero para pagar la entrada y de estar adecuadamente vestido, no se le permitió, simplemente por ser cubano y NO adinerado. La historia no recoge el nombre del joven, pero sí sus enérgicas protestas por considerarse extranjero dentro de su propia patria. La escaramuza se hace del dominio de los jóvenes que paseaban por el parque y prontamente la protesta se convierte en un hecho colectivo que tuvieron que disolver las autoridades.
El reproche al joven cubano por no poder disfrutar del bailable en el Casino Español, llegó con total indignación a los talleres de tabaco; en uno de ellos trabajaba José B Herrera (Cheché), uno de los fundadores de la Logia Masónica y promotor de la Sociedad Laica. Cheché aprovecha la ocasión para exhortar a los hombres a no aceptar ésta u otras discriminaciones anticubanas y sugiere crear una institución eminentemente cubana, sin otros distingos que los que exigen la decencia, donde impere un concepto igualitario de sociedad. Comienza a gestarse así lo que pasaría a la historia como Sociedad Círculo de Artesanos, escenario de importantes encuentros culturales, deportivos y patrióticos.
La idea, fue coreada de manera entusiasta por los obreros, sin embargo, alguien apuntó la escasez de recursos, a lo que Caché, el principal promotor agregó: “Se hará con la contribución de todos” y como quien predica con el ejemplo, hace el primer aporte monetario. De esta manera se acuerda crear un fondo con el aporte de 20 centavos mensuales por cada trabajador. La voz se extiende por todos los talleres de torcedores, escogidas de tabaco, despalillos y es acogida por artesanos de otros oficios, profesionales progresistas y masones. El empeño que no pudo lograr un grupo de idealistas, lo conseguiría el común esfuerzo de todo el pueblo.
Para cumplimentar la idea surgida en la fábrica donde laboraba Caché, cada taller tabacalero fue creando su propia comisión recaudadora, pero hacía falta un comité para administrar todo el dinero recogido y realizar otras gestiones pertinentes. Así se constituye una junta gestora integrada por los hombres batalladores de la idea; dentro de otros se pueden mencionar a José Herrera, Tiburcio Duque, Francisco Morales, Francisco Calderón, Manuel Trejo y Carlos Cepera. Este comité gestor se encargó de alquilar la casa, el mobiliario imprescindible y demás pormenores; se encargó además de confeccionar el programa de inauguración. Al fin, el 23 de octubre de 1881, en la casa situada en Coliseo y San Gabriel, se inaugura la Sociedad Círculo de Artesanos.
El 23 de octubre de 1881 se inaugura el Círculo de Artesanos. Se pregunta el doctor Félix Romero de la Osa en su investigación “Radiografía de una sociedad”, ¿por qué se escogió esta fecha?; todo indica que en ello mucho influyó la naturaleza, pues octubre había sido un mes terriblemente lluvioso, entonces mejoró el temporal y los artesanistas de la localidad, anhelando una pronta apertura y evitando obstáculos imprevistos, se apresuraron a marcar los festejos. Testigos presenciales describieron un mar de pueblo con inusitada alegría: hombres, mujeres, jóvenes y adultos, acudieron al punto convergente donde intercambiaron abrazos y felicitaciones. El día de la inauguración, el local alquilado con el recaudo monetario de los trabajadores y el pueblo, estaba profusamente engalanado; el programa comenzó según lo acordado. Tomó posesión la directiva provisional presidida por Manuel Prieto y Victoriano Hernández como secretario; reseña la historia la lectura de los versos inmortales de Juan Cantalapiedra; se pronunciaron fuertes discursos- llenos de esperanza redentora para Cuba y la clase obrera; fue presentada una obra dramática a cargo de Miguel Antonio Porto y dentro de otras acciones, se constituyeron secciones como: literatura, declamación y enseñanza, al frente de las cuales aparecían distinguidos nombres.
Desde ese día, los artesanistas ariguanabenses fortalecieron su trabajo en dos vertientes: recaudar fondos para sostener la casona y poner en marcha un movimiento de superación social y patriótica para el bienestar de toda la población.
Desde el mismo nacimiento de la Sociedad Círculo de Artesanos, se trabajó fuertemente en la recaudación de fondos para sostener el inmueble, del cual había que pagar la renta mensual, el mobiliario, adecuar el escenario, adquirir estanterías para la colocación de los libros y concretar otras necesidades materiales, además de poner en marcha el movimiento de superación patriótico-social de la población en general.
La recolección de libros fue emprendida acorde al pensamiento progresista que se sustentaba. Muy pronto la biblioteca llegó a reunir más de 4 mil ejemplares, siendo Francisco Javier Balmaseda su máximo impulsor y mayor contribuyente. Esta se considera la primera biblioteca pública de San Antonio de los Baños, abierta a toda la población sin distinción de raza y fueran o no asociadas al Círculo de Artesanos. Se crearon además periódicos y revistas que revivieron la vida social de la localidad.
Si hacemos un análisis irreflexivo de la época sobre la base de los criterios actuales, pudiéramos hablar de rasgos de discriminación racial, razonemos sin embargo que Carlos Manuel de Céspedes concede la libertad a sus esclavos antes del nacimiento de la Sociedad Círculo de Artesanos, pero, la abolición de la esclavitud no se hace efectiva por la leyes coloniales hasta años más tarde. Además, los prejuicios ya sean religiosos, sociales o provocados por los problemas raciales, no se eliminan por decreto, por lo que sería injusto exigirle a estos hombres lo que estaba más allá de sus posibilidades reales. No obstante, para remediar esta exclusión, los artesanistas convocaron a los hombres más representativos de la raza negra y los instaron a fundar su propia sociedad.
Aunque no se puedan juzgar por ello, quienes presidían la Sociedad Círculo de Artesanos en sus inicios, dejaban entrever rasgos de exclusivismo racial. De esta manera, el 23 mayo de 1890, quedó inaugurada la Sociedad “El progreso” y con ella, nació una nueva escuela nocturna, laica, gratuita, cuyos maestros eran los mismos que impartían docencia en el Círculo de Artesanos y bajo idénticas condiciones de NO recibir salario por ello.
Entretanto, la Sociedad Círculo de Artesanos no cesaba en su bien logrado empeño de organizar eventos de disímiles magnitudes. La sección de Literatura organizaba veladas con la presencia de oradores; la de Música auspiciaba las nombradas Estudiantinas y ofrecía conciertos- tanto instrumentales como vocales; el apartado de Declamación, presidido por Miguel Antonio Porto- periodista, poeta, narrador, actor y dramaturgo- llevaba a escena obras en pulidos y románticos versos que alternaban con recitales mezclados entre música y poesía.
Destacadas figuras de la intelectualidad cubana desfilaron por la Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos, entre ellas, Cortina, Zambrana, Varona y Sanguily. Era escenario de una profunda divulgación cultural sin precedentes en el Ariguanabo; su influencia llegó a otros aspectos cívicos y patrióticos. Todos los historiadores hacen referencia al cambio de local del Círculo de Artesanos, pero ninguno precisa la fecha; solo el periódico “Ariguanabo”, en su edición del 11 de marzo de 1885, cedido por Rafael Rodríguez Ortiz, menciona el traslado a San Miguel y Coliseo, su actual ubicación.
El destacado profesor ariguanabense, doctor Félix Romero de la Osa, en su investigación “Radiografía de una sociedad”, la cual nos sirve de soporte para la confección de los presentes materiales históricos, reseña un dato curioso: según certificación del órgano provincial del Poder Popular en la otrora provincia de La Habana, el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños fue inscripto el 22 de septiembre de 1888; es válida la aclaración para aquellas personas que no da como verídico más de lo que consta en documentos oficiales. La diferencia en fechas se debe al funcionamiento “clandestino” de la sociedad durante cinco años, sobre lo cual, no se encuentra explicaciones convincentes.
La nueva locación del Círculo de Artesanos, habilitada en marzo de 1885 en San Miguel y Coliseo, su actual ubicación, contaba con mejores perspectivas de servicios a la comunidad; desde allí, se incrementó la lucha en defensa del proletariado. El periódico “El Ariguanabo” con fecha 28 de noviembre de 1886, publicó en su sesión “Rumores”: “El 24 del corriente tuvo lugar en el Círculo de Artesanos una reunión de tabaqueros en la que se trató de allegar recursos para los huelguistas de La Habana, haciendo uso de la palabra los señores Doctor Antonio Fernández y Doctor Enrique Messonier abriéndose una comisión para la recolecta”.
Tanto el señor Fernández como Messonier, eran significativas figuras en las luchas obreras, siendo el segundo, uno de los iniciadores del movimiento proletario cubano. Ambos colaboran con los huelguistas de Tampa en cayo Hueso y otras ciudades de la Florida, gesto que hoy pudiéramos calificar como internacionalismo proletario. En la próxima emisión nos acercaremos a una nueva etapa de La Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos.
Dejando atrás el viejo caserón inaugural de San Gabriel, nos trasladamos al nuevo edificio de la calle San Miguel, lugar que ocupa desde el año 1886 la Sociedad Círculo de Artesanos. Nuevas necesidades aparecerían con esta locación, incluida la adaptación de un local aledaño para sala de teatro. De pronto, otra muestra de generosidad por el destino de la clase obrera embarga a los ariguanabenses de la época; a solo días de su traslado, el periódico el Ariguanabo publica la campaña emprendida para socorrer a los 1200 tabaqueros que se quedaron sin trabajo en Cayo Hueso y a las familias sin hogar, luego de un incendio ocurrido el 30 de marzo de 1886.
La autoridades coloniales no ignoraban lo que se hacía en el Círculo de Artesanos para alentar las ansias de cubanía; por ello, en el estallido de la Guerra del 95, la Corona envía un escuadrón de dragones al mando del General Luque, quien toma por asalto la Sociedad haciendo cuartel de sus salones, caballeriza de su patio y quemando los papeles de su archivo; igual destino corren los libros de la biblioteca. Si algo se salvó fue porque las manos amigas del español, Eliseo Gómez, rescató a tiempo parte de la documentación y las tuvo a buen recaudo hasta culminar la contienda. Pasados los años de la sangrienta guerra, con los horrores de la reconcentración y la paz mediatizada por la intervención norteamericana- frustrante de los anhelos de independencia de los cubanos-, arribamos a la república castrada por la Enmienda Platt, aquí también los artesanistas del Ariguanabo jugaron un rol determinante. Espere un próximo contacto sobre este interesante tema.
La Sociedad Círculo de Artesanos, se suma a los festejos del 20 de mayo de 1902, fecha en que se instaura la República en Cuba. A partir de ese instante comienza una etapa de reconstrucción para los artesanistas del Ariguanabo. En 1904 se funda el Círculo de Trabajadores con lo cual se delimitan los campos e intereses. En la Sociedad continúan las labores de cultura, recreación, deportes y empeños cívicos en beneficio del progreso local, mientras el Círculo de trabajadores centraba su atención al movimiento obrero y sus luchas reivindicativas.
Poco a poco el edificio de la Sociedad Círculo de Artesanos se fue transformando. Los volúmenes de la biblioteca se incrementan, sus salones fueron remozados, se crea un gimnasio y se concretan cambios sustanciales en su teatro. En el ámbito cultural, la labor era intensiva; en 1910 debutó la Compañía de la Opera Esperanza Iris con la obra “La viuda alegre” y en 1915 se efectuó la exposición de caricaturas de Eduardo Abela y Manuel Alfonso, considerada la primera de su género en Cuba.
La inauguración de las obras de la primera gran reforma en el teatro del Círculo de Artesanos tiene lugar en el año 1928, momento para el cual se presentó la vedette internacional Consuelo Mayendia. Los que ya peinan canas hablan de tradiciones como las romerías, las verbenas o los paseos de Carnaval, llenos de matices y bailes, famosos por su belleza y la calidad de las orquestas. Se dice que durante los carnavales de 1922, era tan grande la rivalidad entre los bandos de cada barrio, que hubo que suspenderlos para evitar desórdenes públicos. Esta etapa de atrevidas y ambiciosas ideas termina con el derrumbe del edifico por los embates del ciclón del 20 de octubre de 1926.
Al otro día del evento climatológico, el juez de instrucción, Licenciado César Lancis, convocó a una asamblea multitudinaria en el Círculo de Trabajadores para recaudar fondos destinados a socorrer a los damnificados, una noche después, se rememoró el aniversario 45 del la fundación del Círculo de Artesanos sobre los escombros de lo que había sido la Sociedad. Allí, bajo la luz de velas y faroles, se determina seguir adelante, primero se rescataría la tabaquería, fuente principal de empleo en la villa, luego los otros edificios, incluida la sede de la Sociedad..
De manera provisional los artesanistas del Ariguanabo se instalan en la Casa número 95 de la calle Máximo Gómez. Dos años después concluyó la rehabilitación del bello y acogedor edificio. Las directivas de los años entrantes fueron diversas en forma de actuar e intereses: mientras unos se inclinaban por lo cultural, los bailes o los festejos, otros enfatizaban en lo deportivo. A partir de 1930, hubo una decadencia motivada por la crisis económica y la situación política que vivía el país, a tal punto, que a finales de la década se produjo un colapso donde prácticamente el Círculo se vio en peligro de cerrar las puertas; disminuyeron los socios, se afectaron los ingresos y las deudas se acumularon.
Reducido se volvió el grupo de fieles artesanistas que- sin esperanzas de futuro, luchaban por mantener de pie la Sociedad. En el local se hubo de cortar el agua y la luz; en las noches, un exiguo grupo-siempre los mismos- se reunía en el lugar- iluminados por un quinqué- para jugar uno o dos partidos de dominó,- era un pretexto para mantener abierta la Sociedad.
La crisis económica de los años treinta, provocó el cese de la Sociedad Círculo de Artesanos, cuya bandera se levanta nuevamente en la década del 40 cuando un grupo de jóvenes, preocupado por la no existencia en San Antonio de los Baños de una Sociedad donde poder discutir sus intereses, solicitan las llaves del local y con ella el control de sus principales áreas; la presidencia estaría ocupada por el entonces alcalde municipal el doctor Antero Rivero. Fueron restablecidos los servicios de luz y de agua con la promesa de pagar con los fondos recaudados por un futuro baile
Belisario López, director de una de las orquestas más populares de la época, ofreció un concierto sin recibir remuneración a cambio y los propios jóvenes, hicieron de cantineros y porteros para no incurrir en gastos. Comenzaba así una nueva era para el Círculo de Artesanos. La instalación se hizo famosa no solo por sus bailes y fiestas, sino porque llegó a convertirse en una potencia beisbolera aunque se practicaban otros deportes como el levantamiento de pesas, el voleibol, el baloncesto, el judo, la natación o el atletismo.
El primer equipo deportivo del Círculo de Artesanos se llamaba “Patria”, pero el pueblo lo bautizó como “Los jóvenes del Círculo” y fue,- según se asegura- el único club en la historia de la pelota que tuvo un torpedero zurdo, pero lo más impresionante es que este zurdo, era una verdadera maravilla en el campo corto. En el año 1928 este deporte se incorpora a la Liga Intersocial de la cual fueron sub-campeones; en 1930 la bandera artesanista ondea orgullosa anunciando la conquista del campeonato; el equipo estaba listo para pasar a la Liga Atlética Amateur de Cuba, lo cual ocurrió en 1931. En 1939, el terreno pasó a cargo de la Sociedad y con un crédito otorgado se construyó el estadio.
Durante la celebración de su aniversario 78 de la institución, se entregó un tractor a la reforma Agraria pagado con fondos y una colecta pública. De esta manera, el Círculo se insertó a disímiles proyectos sociales.
Cuando ocurre el ataque mercenario a Playa Girón, suceso antecedido por el bombardeo al aeropuerto de San Antonio de los Baños, los salones del Círculo de Artesanos sirvieron de hospital de campaña; al concluir la acción desaparece la asistencia médica, pero, la instalación se mantiene inactiva por un tiempo y al abrir nuevamente sus puertas lo hizo como “Círculo Deportivo Jesús Menéndez”; desaparecieron entonces otras actividades sociales y con ellas el sistema de socios y directivos. Finalizada la década del 60, por influencia del periodista Ricardo Machado, se logró la devolución del nombre y de los emblemas a la entidad; se regresa al sistema de asociados y directivas, aunque eran asesorados por el gobierno local.
El Círculo de Artesanos , tiene su verdadero origen en las contiendas proletarias a quien se debe también su tradición cultural, deportiva, política y su historial cívico regido por el espíritu patriótico de los ariguanabenses- al servicio de las causas más nobles. Actualmente, pareciera que la tradición que atesora los ya deteriorados salones del Círculo de Artesanos, se perdiera con la misma intensidad que se disipa la lozanía de sus desgastadas paredes. El bello palacete semeja en su interior-poco menos- que un viejo caserón de vecindades; manos inescrupulosas se apoderaron de los sillones y de los grandes espejos que acompañaban uno de los principales bailes de la villa; como si fuera poco, han desaparecido con el tiempo, mucho de los vistosos trofeos deportivos ganados por “Las cotorras de los Artesanos”.

