Los mío es mío, no suyo…
La Ley Helms-Burton pretende impedir el desarrollo económico y comercial entre varias naciones.
Imagínese si alguien viniera reclamando –después de tanto tiempo, lo que es suyo por derecho legítimo. ¿Qué haría en ese momento? ¿Lo cede o lo lucha? No se usted, pero es difícil que exista persona dispuesta a perder lo que le corresponde ante “impostores”, que tocan a la puerta –sin un ápice de respeto, buscando lo que no les pertenece. Lógicamente lucharía hasta el final de la batalla, sin importar sus excusas porque como dice el dicho: ¡lo mío, es mío!
Pues sí… ya se inicia la época más calurosa y divertida del año. Los maestros en los centros escolares van concluyendo las enseñanzas del curso, la familia prepara su itinerario para los meses próximos y las instituciones culturales, del comercio o la recreación se alistan para estar acorde a la demanda de sus públicos porque ¡ya está aquí el verano!
