Lactar, amar, crecer
El llanto bendecido del nacimiento, ese primer discurso humano, nos da a conocer para que todos nos atiendan, nos amen, nos eduquen.
De amar con amor, de dar y dar, de no hacer esperar, de desvelos amorosos, dan fe las mejores madres. ¿Y existe acaso alguna imagen más simbólica de ese pacto de amor que un bebé lactando del pecho materno?

