Una casa por más Cultura
De todos modos, la etapa vacacional en el municipio dejó más de una alegría para quienes apostamos por el disfrute estético, la iniciativa creadora, y las variadas maneras de atraer a niños, jóvenes y adultos a soñar despiertos. Nos legó que lo bello se construye entre todos.
Quienes aspiran a una vida a lo grande, donde el dinero sea el bien más preciado, no entenderán una palabra. Quienes se acerquen a la Casa de Cultura de San Antonio de los Baños, quizás se desanimen. La vida es así de compleja.
Pero en esa casa hay raíces que nadie podrá cortar. No lo ha conseguido la falta de todo tipo de implementos, equipos, salarios decorosos, plantilla completa. Hasta ese lugar llegan los que saben de las esencias de la vida y se quedan. Luchan por multiplicar los buenos instintos, por hacer arte entre las artes, porque el monte siga siéndolo y nos dé su savia natural, para que ciudades y barrios participen, y disfruten.
Cuando la temporada vacacional llega no sabemos qué hacer con nuestros hijos. Pero no solo la etapa estival nos pone entre la espada y la pared con las pretensiones de emplear el tiempo libre.
La educación del hogar nos enseña a distinguir lo vulgar y mediocre, lo fácil y chabacano, de lo culto, auténtico y enriquecedor del espíritu. En nada son opuestos el arte, el deporte, la buena mesa y el más exquisito vino. Estos pueden convivir y a eso también debemos enseñar a nuestros hijos.
La Casa de Cultura local, mediante especialistas, instructores y directivos, logra encontrar los caminos de lo mejor del Ariguanabo. Si cualquiera de nosotros, no importa la edad, descubre algún punto en común con la música, la danza, el ballet, la literatura, el teatro o las artes plásticas, su vida tendrá siempre algo que lo acompañará.
Esa institución nos adentra en una vocación, nunca nos asegura una carrera. Esta última debemos ganarla a fuerza de cultivar el don que tengamos y hacerlo fuerte para que otros puedan creer y pensar en nosotros.
El goce estético no es una profesión. Aquel podemos labrarlo a la par de cualquier labor, gracias a una educación que comenzó en el hogar, siguió con el instructor de arte de la escuela o con nuestra incorporación a una manifestación artística.
San Antonio de los Baños, rica por idiosincrasia en hijos que la hacen brillar con luz propia, tiene uno de los mejores trabajos de la provincia y de la nación en el encargo de hacer valer lo tradicional, junto a las nuevas expresiones culturales en el movimiento de artistas aficionados. Unas se nutren de las otras, se mezclan, se superan, nacen figuras, agrupaciones y queda el sabor a lo magnífico.
El cierre del verano artemiseño junto al Ariguanabo no fue casual. En esta tierra de tabaco y frío, su majestad, la Casa de Cultura, supo tejer sueños que con muchos bríos acogieron a sus moradores para nutrirles el alma y evitarles el tiempo baldío.

