El verano invita
El impacto real de la cultura está en la programación. Pensar solo en qué se venderá (ron, cerveza, alimentos o productos de cuentapropistas), sino en qué objetivos se cumplirán, qué público participará, cuáles son sus intereses, cómo elevarlos a otra dimensión y qué repercusión tendrá para todos, son preocupaciones que nos trae el verano.



