Volverse a encontrar con los amigos del aula y aumentar la superación personal son dos buenas razones para que el curso escolar 2019-2020 sea provechoso.
Este es el segundo día, en el que comienzan a impactarse nuevas materias, y la sabiduría de los profesores ya se propaga a una velocidad aumentada. No hay tiempo que perder, cada segundo es imprescindible. Ejercicios, libros, materiales y medios de enseñanza sirven de cómplices para que los estudiantes aprovechen las bondades del sector. Desde ahora y hasta el final se abren las puertas de los conocimientos… entonces ¡a estudiar!
En Cuba la educación es uno de los logros máximos de la Revolución. Reseñas después del triunfo en enero de 1959, muestran el respaldo de los subsistemas que la complementan, así como su instauración pública, gratuita y obligatoria. Recordemos –por solo citar algunos ejemplos, la Reforma Integral de la Enseñanza, el Contingente de Maestros Voluntarios y la Campaña de Alfabetización. Desde aquellos años estaría claro el propósito del gobierno; como dijera José Martí: “Ser cultos es el único modo de ser libres”
Pero regresemos a la actualidad. Esa, donde existen mayores posibilidades en las diferentes enseñanzas. ¿Qué deberían hacer los estudiantes desde el pre- escolar hasta la enseñanza técnico-profesional o la universidad? Lógicamente no todos pueden cursar estudios universitarios -aunque hoy se aplican nuevas normas para su ingreso-, por tal motivo adueñarse de los saberes necesarios será la garantía del mañana. El aula debe convertirse en un espacio para la diversidad de opiniones, el razonamiento colectivo, “la motivación” y el respeto. No se concibe tener a un estudiante que no valore las oportunidades, mucho menos que no “detone” sus habilidades frente al maestro.
Las limitaciones del bloqueo, entre otros factores obligan a la máxima dirección del país y al ministerio de educación, a replantearse alternativas ante la compleja situación con la adquisición de materiales y medios, pero los profesores están allí donde se forja el ser. El más reciente incremento salarial, permitió que regresaran profesionales a las aulas, sus clases son de excelencia así también lo debe ser la innovación, aunque corresponde a los educandos absorver –como esponjas, la sabia del docente.
Múltiples han sido las estrategias que se promueven en la Isla dedicadas a preparar a los estudiantes en la actividad de estudio, buscando mayor eficiencia, calidad, independencia y autonomía en el aprendizaje. En la enseñanza media y media superior reside el esfuerzo supremo pues de allí parten los futuros obreros, técnicos o universitarios que requiere la nación. No podemos darnos el lujo de ver a un joven detener la continuidad de estudios; para ello no hay justificaciones si queremos hacer de él un hombre útil ante la sociedad.
Por su parte, aquellos que tengan aspiraciones superiores tienen que conocer sobre las nuevas exigencias del camino hacia la universidad. No todo recae en el maestro entonces. Se tendrá que revisar la metodología de estudio empleado, el desarrollo de habilidades en aras de alcanzar un aprendizaje efectivo, más el interés de formarse como un profesional de excelencia.
Mi comentario pretende servir de análisis a los actores de la educación: los alumnos. Es hora de sentarse y analizar qué queremos y cómo lo lograremos. Convertirse en persona culta –al menos, representa para muchos una aspiración importante. Evaluar tus cualidades, dedicar tiempo a la lectura, hacer buen uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, además de determinar lo esencial a tu paso por la vida serán soportes útiles mientras te preparas.
El curso escolar 2019-2020 llega colmado de conformidades a pesar de las limitaciones antes expuestas. Pero lo que jamás se limitará es la preparación individual y colectiva; ya están ahí los libros, las computadoras, en algunos centros el internet…disfruta mientras aprendes, de eso se trata. A propósito –poniendo punto final, los chinos tienen un proverbio que data del siglo VII a.n.e. que plantea: “Si das un pescado a un hombre, se alimentará una vez. Si le enseñas a pescar, se alimentará toda su vida”


