Por una educación de calidad

7028-pioneros-aula Es noticia en el país la reincorporación de miles de maestros a las aulas en el próximo curso escolar. 

El incremento salarial vino a remunerar y satisfacer a los docentes que realmente aman su profesión, pero la abandonaron fundamentalmente por cuestiones económicas. No obstante, el déficit de cobertura no se elimina, y los retos siguen siendo muchos.

En San Antonio de los Baños, profesores y familia deben ir de la mano, en un vínculo estrecho porque es en la casa donde se forman los valores, donde se arraigan las costumbres que también se consolidan en las aulas. Garantizar una educación integral para las nuevas generaciones va más allá de la enseñanza desde el punto de vista académico, de los conocimientos que se ofrecen delante de una pizarra.

Cuando de jóvenes se trata, es fundamental el trabajo de formación de valores, de hábitos correctos para comportarse en sociedad. No es una tarea sencilla, por eso desde cada escenario, desde cada actividad se debe inculcar en los jóvenes valores como la honestidad, la sencillez, la responsabilidad.

Desde la infancia mediante la vida social y la relación con la familia se comienzan a fraguar estos valores, que se fortalecen en la Secundaria Básica a través de la asignatura Educación Cívica, en los matutinos, en las actividades extracurriculares. Pienso que también se debe tener en cuenta para este trabajo la ejemplaridad de los profesores. Es el maestro el que debe predicar con el ejemplo. Los niños y adolescentes se rigen por comportamientos y conductas que observan a diario, por eso, es en el aula donde debe encontrar el modelo a seguir.

Pero también debemos preparar a los profesores y determinar si los que se incorporan este curso aún mantienen la idoneidad para ocupar tan alta responsabilidad. Los estudiantes merecen recibir un contenido bien explicado, con calidad, con ejemplos, para tener una base sólida de conocimientos al enfrentarse a los exámenes finales o pruebas de ingreso.

En la casa, corresponderá a los padres estar al tanto, repasar, velar por la realización de las tareas y trabajos prácticos. Esta relación no debe romperse al dejar la mochila en un rincón y quitarse el uniforme. La Educación no es única responsabilidad de la escuela, pienso así, debe llevarse el pupitre a la casa, y el amor de los padres al aula, pues ambas partes de manera conjunta formarán a los hombres y mujeres de la Cuba de mañana.