Martí y Fidel en una sola estrella

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Fue difícil cuando comencé a estudiar la historia de Cuba separar y a la vez enlazar las figuras de José Julián Martí Pérez y Fidel Castro Ruz.

Mi maestra intentó explicarme lo mejor posible, pero para una niña que recién comenzaba a soñar con esas anécdotas que aparecían en los libros, era muy apresurado entender que Martí nunca murió y que sus ideas reencarnaron en el accionar estratégico del Fidel que hizo realidad sus sueños y los del pueblo de Cuba, con el triunfo de la revolución.

Aprendí con el tiempo que Fidel, como buen martiano, comprendió que sería necesario matar la ignorancia, como señalaría el Apóstol en sus cartas y que para poder ofrecerle una alternativa al pueblo cubano, tendría que ser capaz de ver más allá de lo que aparecía como posible.

Una de las grandes enseñanzas que nos legaron Martí y Fidel Castro, es la necesidad de armarnos de la razón y de todos los conocimientos a nuestro alcance, de comprender a profundidad nuestro contexto, de hacerlo con la mayor meticulosidad posible, y siempre, aspirando a comprender la totalidad, pues esta es una condición irremplazable para poder conspirar y planear estrategias con posibilidades de triunfar, ante los enemigos de cualquier momento.

Por lo que considero que es enorme el legado de Fidel como continuador del pensamiento y la obra de José Martí. Y la vigencia de sus ideas en Cuba. Y no es casual que sus cenizas se hayan depositado al lado del Mausoleo que guarda los restos de Apóstol en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Fidel es aún, en Cuba el gran continuador de la obra de José Martí. Y ambos son dos pilares de la batallas de la Isla por preservar su independencia nacional.

Y hoy cuando pasaron algunos años de esos primeros tropiezos para mí, con la historia de Cuba, mi mente solo envía señales alentadoras. Ambos viven, y vivirán en todo lo bueno que se haga en la patria. Los une el abrazo con que asumió Fidel el legado del Maestro, cuyos restos mortales,  los custodian.

Creo en que ambos seguirán convocando al pueblo a no olvidar ni traicionar su historia, a no cesar ni flaquear en la defensa de la justicia, de la equidad, de la independencia y la soberanía, a no sucumbir a tentaciones economicistas, a la prosperidad sin alma. Porque como dijo Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.


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