Amnesia sentimental

45265-caricaturas-g

La solidaridad es uno de los valores, más que valores, principios que ha definido a los cubanos, a su sistema, a su Revolución. Cuestionados por algunos, aplaudidos por la mayoría, los de esta Isla no solamente brindamos nuestra ayuda a quien la necesite, sino que lo hacemos, incluso antes de que se nos solicite.

Y si alguien lo pone en duda, pensemos cuántas casas se convierten en albergue de casi toda la cuadra y hasta un poquito más allá cuando algún ciclón amenaza, repasemos las ocasiones en que sin importar el parentesco (¡a veces hasta sin conocer la persona) cualquiera que presencia un accidente corre con el herido, lo asiste, va con él hasta el hospital y se lo entrega a la familia como si fuera su allegada, ¿acaso no ha presenciado usted esa escena en la que un anciano tropieza y todos los presentes se lanzan a socorrerlo?

En tiempos de crisis, los platos de harina, el buchito de café, el poquito de sal y hasta el plato de sopa para el enfermo pasan de patio en patio, de persiana en persiana, de casa en casa. A eso es a lo que estamos acostumbrados, eso es lo que con mayor frecuencia hemos visto siempre, pero, ahora mismo, en estos momentos en los que la escasez de casi todos los productos de primera necesidad penden sobre nuestras vidas cual espada de Damocles, la gente tal pareciera que ha sufrido una especie de “amnesia sentimental” (y que me disculpen los especialistas si en cuestión de términos cometo algún disparate).

Y a lo que me refiero es a los que “persiguen” dichos recursos, se aprovechan de las insuficiencias y lucran a costa de la necesidad de tan básicos productos como las confituras, el javón de baño, o hasta el pollo. revendedores

También me refiero a quienes están del lado de allá del mostrador y no levantan la cabeza, como para no ver y no dan explicaciones, y si lo hacen o no convencen, o no lo miran a los ojos mientras le hablan o incluso puede usted llegar a sentirse culpable de las deficiencias de aquel. Por suerte, todavía hay quien lo recibe con una sonrisa, porque se sabía respaldado por la razón que le daba la dignidad.

Pero lo peor de todo esto es que a veces, hasta cuando suceden cosas como las anteriormente descritas y a alguien se le ocurre exigir sus derechos, hacer valer los recursos establecidos para protegerlo como consumidor, los de la cola se sorprenden, puede ser que lo tilden como atravesado y en el mejor de los casos, lo miren como un bicho raro. reventa-acaparamiento-737x1024

Si en estos tiempos donde todos tenemos las mismas necesidades, donde escasean los alimentos, hasta las frazadas de piso; si en momentos como los que vivimos en los cuales los peligros mayores se gestan desde fuera pero tienen un impacto indiscutible aquí dentro; si la gente convierte aquello de “quítate tú pa’ ponerme yo” en filosofía de vida y práctica cotidiana… si ocurre que dicha “amnesia sentimental” se vuelve viral, convertiremos a San Antonio de los Baños en una selva, donde prevalecerán solo los más fuertes.