
Hoy el problema de la contaminación ambiental figura entre las principales preocupaciones en la sociedad mundial, debido a los efectos negativos que produce en la salud. De tan amenazador fenómeno no estamos exentos los ariguanabenses, muy a pesar de las acciones preventivas que se llevan a cabo en toda la provincia.
Primero, porque las labores de saneamiento son insuficientes ante el cúmulo creciente de desechos, y segundo, porque la mayoría de los ciudadanos no encuentran un lugar seguro donde depositarlos. Aún cuando la Dirección de Comunales ha hecho ingentes esfuerzos por colocar en lugares céntricos, recolectores plásticos de basura, otros han quedado desprovistos de tan imprescindibles depósitos.
Esto ha suscitado la aparición de micro-vertederos que arruinan la higiene comunal en innumerables lugares públicos, como sucede hoy muy cerca del Museo del Humor, uno de los lugares insignes del municipio de San Antonio de los Baños y muy próximo a la escuela Fragua de Comunistas. Los vecinos del lugar se sienten en riesgo y les preocupa ver que la montaña de basura se hace cada vez más grande.
Muchos, en el afán de sacar de casa los desechos, incurren en una de las más frecuentes y peligrosas indisciplinas sociales, al estar asociadas a la poca percepción del riesgo y al escaso sentido de pertenencia. Es cierto que la necesidad de un lugar seguro donde depositar los residuales sólidos apremia, pero no podemos perder la noción del peligro.
De continuar incrementándose la cantidad de basura en la Villa del Humor pudiera provocar un serio problema, aunque ya el riesgo epidemiológico es un hecho innegable. Desde mi punto de vista, creo que ya es hora de que entidades como Salud Pública y Servicios Comunales, eleven el nivel de exigencia sanitaria imponiendo disciplina.