La juventud siempre ha sido uno de los eslabones más fuertes que conforman la cadena de hechos históricos de Cuba. Cuando se habla del papel que jugaron los jóvenes en la historia del pueblo en busca de la libertad, llega como recuerdo irrevocable la Generación del Centenario, esa que el 26 de julio de 1953, cuando se cumplieron 100 años del nacimiento de José Martí revivió las enseñanzas patrióticas y antimperialistas del Apóstol, al iniciar con el Asalto al Cuartel Moncada, la nueva gesta emancipadora del gran Caimán verde de las Antillas.
Considero que resulta necesario reconocer bien los hechos que marcaron pautas antes de llegar a la gesta del 26 de julio de 1953. Debemos recordar aquel 27 de enero de ese mismo año, cuando se realizó la primera Marcha de las antorchas en homenaje al Centenario de José Julián Martí Pérez. Desde ese momento, los jóvenes guiados por Fidel Castro Ruz y subordinados al ideario del Apóstol, no aspiraban solamente a derrotar la tiranía batistiana sino a realizar una revolución que cambiara de un tirón, la realidad de Cuba.
Hoy cada cubano debe conocer que el aporte fundamental de la Generación del Centenario fue su tesis de lucha armada revolucionaria como vía para alcanzar la liberación de nuestro pueblo. Los jóvenes dispuestos a defender a este país, de la Marcha de las Antorchas, asaltaron el Cuartel Moncada, luego desembarcaron en un yate llamado Granma, y llegaron a las luchas en la Sierra y en el llano hasta alcanzar un triunfo definitivo el primero de enero de 1959, siempre guiados por los sentimientos nacionales, políticos y patrióticos del Martí que no dejaron morir en el año de su Centenario.
En mi opinión la identificación con el ideario martiano de los jóvenes cubanos en cada momento de la historia de Cuba, como en El Programa del Moncada, La Historia me Absolverá, es una realidad que marcó lo que llegaría después con la revolución como las brigadas de alfabetización, los grandes ejércitos de batas blancas sanando al país y al mundo, los hacedores de sueños desde el arte, los que aprendieron a sacarle fruto al trabajo con ese ejemplo legado por el Che.
Los jóvenes siempre estuvieron y están en la delantera de este pueblo y hoy recordar a esos del centenario es una obligación de todos los que luchamos cada día por mantener también en pie y desde nuestras trincheras el ideario martiano.