No he dejado de seguir ni por un momento la algarabía que generan amigos y colegas desde las redes sociales. Hay publicaciones agradeciendo esta nueva oportunidad de la revolución cubana; se sobran las caricaturas, los memes y los comentarios.
Los “Me Gusta” rompen los récords de interacción, mientras los medios voceros, parlanchines y subversivos prefieren hacer silencio porque el propio pueblo celebra como nunca... parece que ellos este mes no cobran la pincha. Si aún no lo sabe, - ¡que lo dudo!, a finales de la semana pasada, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez anunció el incremento salarial en el sector presupuestado, en medio de las constantes acusaciones, el recrudecimiento del bloqueo y la entrada en vigor de la Ley Helms Burton.
Es un paso más, claro que sí. Una respuesta a aquellos trabajadores que, durante años, han alzado sus voces en reuniones, asambleas y congresos. Su materialización permitirá motivar no solo desde el punto de vista espiritual sino también productivo porque grandes cosas pueden lograrse cuando se siente el respaldo. Pero para aclarar un poco los malos entendidos, Díaz Canel sentenció que “esta es una medida para que la gente tenga, en las condiciones actuales, más posibilidades adquisitivas”, por lo tanto, no puede haber incrementos de precios de productos ni de servicios en el sector estatal, y tampoco en el sector no estatal.
El mandatario cubano precisó que esta es una manera de reconocer a maestros, profesores universitarios, trabajadores de la salud, del sector artístico, de la prensa, a los trabajadores de actividades tan valiosas como la de comunales, a todo el sistema de dirección de la economía, al de inspecciones, al jurídico y a los gobiernos locales. En el caso del sector empresarial, no había capacidad para incluirlo “en estos momentos”, pero seguro tendrán su compensación en el perfeccionamiento de los sistemas de pago.
Hablando de cifras – una de las cosas que más nos interesan, puedo decirle que el salario en el sector presupuestado, al que gloriosamente pertenecemos muchos- oscilará entre un mínimo de 400 pesos y un máximo de 3000. Tomando los ejemplos citados, un maestro de la enseñanza media, que hoy gana 555 pesos, va a cobrar más de 1400; un profesor Titular de una universidad percibirá más de 1700 pesos; uno Auxiliar más de 1600; un Asistente, más de 1500; y un instructor, más de 1400. Un enfermero especialista ganará más de mil pesos y un médico especialista más de 1800. En tanto la prensa, cuyo salario básico era de 385 pesos, ascenderá a más de mil pesos según su categoría.
“Es un incremento justo dentro de lo que el país puede hacer”, manifestó el presidente cubano tras anunciar estas medidas. Lo reconozco –además me toca, soy vocero del júbilo de la gente; mi profesor de la universidad, mi papá, el vecino e incluso la abuela se sienten agradecidos ante este impulso del Estado para seguir creciendo, aun cuando el país atraviesa una compleja situación.
“Loable esfuerzo que se realiza en función del bienestar del pueblo, de aquellos que están más comprometidos con este y con la construcción de la sociedad cubana”- dijo uno de los internautas en Granma Digital. Esa es la opinión que prevalece por estos días, la opinión que corresponde tributar con entrega para que se logren los resultados esperados de ahora en lo adelante. ¡A cobrar caballero, llegó el día!
Con información de Granma Digital

