Los árboles son los pulmones del medio ambiente
Martin Luther King, como personaje célebre de la Historia Universal, dijo alguna vez: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy, todavía, plantaría un árbol”.
Los árboles son los mejores aliados, pues captan y recargan las fuentes de agua, liberan el oxígeno y capturan el dióxido de carbono. Por esa razón hay que promover una conciencia de protección, conservación y restauración de los bosques, haciendo un buen uso de los recursos naturales.
En cada país, de diferente manera, de acuerdo a sus circunstancias, esta toma de conciencia se profundiza en el Día Mundial del Árbol. Fue inicialmente una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969. Esta recomendación fue aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971.
Hoy en día, la siembra de árboles simboliza otros elementos que están ligados a la planificación y al bienestar que el árbol y los ecosistemas urbanos deben proporcionar a los habitantes de las ciudades, bienestar que se genera a partir de una serie de servicios ambientales como la belleza paisajística, la regulación térmica y acústica, la regulación hídrica y la generación de hábitat, especialmente para la avifauna...
En San Antonio de los Baños debemos profundizar en la importancia de la reforestación, a pesar de que sí se lleva a cabo en el Bosque Martiano, con siembra de diferentes especies de árboles y arbustos, en los viveros de plantas ornamentales y frutales, así como en áreas dedicadas a la Agricultura Urbana, como los patios familiares. También contamos con un Bosque de Galerías, que acompaña al Río Ariguanabo para juntos conformar una Cuenca Hidrográfica. Esta área ha sufrido la explotación del hombre, que al talar los árboles durante años, destruyó de cierta manera el hábitat de especies de aves endémicas de esta zona.
No obstante, mediante el interés de la Fundación Ariguanabo, por ejemplo, se busca incrementar la cultura de protección ambiental y evitar o frenar el deterioro de este patrimonio natural que poseemos.
Es válido recordar que no en vano se les llama a los árboles, los pulmones de la tierra. Purifican el aire que respiramos y dan vida a este espacio donde habitamos.


