Una regla invariable

higiene-de-los-alimentosLa higiene ante lo que comemos, es una regla a respetar hasta en las más difíciles situaciones de la vida.

Dice un viejo refrán que el apetito no es buen consejero. Sin embargo, en lo personal estoy totalmente en desacuerdo con este dicho popular. Porque éste no puede dominar nuestras facultades de decidir cuándo podemos comer un alimento, según el estado en el que se encuentre.

No se me ocurriría jamás comerme un pedazo de pan que se cayó al suelo por descuido, ni mucho menos comprar una guayaba en uno de esos puestos ambulantes que vemos. Por ejemplo, aquí muy cerca de la calle Real y devorar la fruta sin antes lavarla. Mantener la higiene de los alimentos es de vital importancia  para evitar la aparición de enfermedades.

Los alimentos al no ser lavados pierden su opción saludable y lejos de beneficiarnos nos podrían provocar diferentes padecimientos como diarreas, vomitos, intoxicación por la fumigación, en el caso de los que se cosechan en nuestros campos. Además de una serie de bacterias y parásitos que confluyen en los mismos en su estado natural. Si los lavamos desaparecen y entonces si resultarían saludables a nuestro organismo.

También debemos lavarnos las manos y mantener las normas de higiene a la hora de manipular cualquier alimento, así como antes de comer o simplemnte prepararlos. Tenemos que hacer este procedimiento después de realizar cualquier necesidad fisiológica.

Considero que la clave de una buena alimentación no está solamente en la dieta balanceada ni en la oportunidad de ingerir buenas comidas, sino también en el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias y en llevar estilos saludables de vida con respecto a nuestra alimentación.

Más de una vez he visto dependientes despachar con las uñas acrílicas y sin guantes, y sin el pelo recogido y hablando encima de ese mismo pan que está preparando para venderme, que por supuesto he rechazado sin pensarlo.

Debemos ser lo suficientemente inteligentes para decidir dónde comer, sobre todo en estos meses de calor, en los cuales los alimentos se descomponen muy fácilmente por las altas temperaturas y se producen toxinas que pueden dañar nuestar salud.  

Debemos ser tambien responsables, cuidar nuestra vida y la de los demás, no disfrazar  la tierra del boniato que vamos a vender, con la grasa en la que lo freiremos, o dejar al descubierto el dulce, el pan, los jugos y las moscas danzando sobre ellos.  La higiene ante lo que comemos, es una regla a respetar hasta en las más difíciles situaciones de la vida.


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