La Ley Helms-Burton pretende impedir el desarrollo económico y comercial entre varias naciones.
Imagínese si alguien viniera reclamando –después de tanto tiempo, lo que es suyo por derecho legítimo. ¿Qué haría en ese momento? ¿Lo cede o lo lucha? No se usted, pero es difícil que exista persona dispuesta a perder lo que le corresponde ante “impostores”, que tocan a la puerta –sin un ápice de respeto, buscando lo que no les pertenece. Lógicamente lucharía hasta el final de la batalla, sin importar sus excusas porque como dice el dicho: ¡lo mío, es mío!
Una situación en la que están presentes todas esas reflexiones se desata en Cuba como consecuencia de la Ley Helms Burton. Un Proyecto legislativo nombrado "Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana", que según manifiestan especialistas, contempla la internacionalización del bloqueo, la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con la Mayor de las Antillas; dificultando la inversión extranjera en la isla.
La historia demuestra que se trata de una espiral, sostenida en el engaño, la intromisión en asuntos “personales” y la desfachatez hacia naciones del mundo. Estados Unidos cada vez más aprieta su cerco, sin importarle las consecuencias y ya no basta con Cuba, ahora también lo hace con esos que solidariamente, se unen a la justa causa de nuestro país. La Ley Helms Burton aparece de la nada, involucrando a ricos magnates que se esconden bajo linajes de mentira e injusticia; esos que se justifican con una Cuba diferente cuando en realidad quieren lo peor.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez en sus redes sociales expresa abiertamente su rechazo al engendro Helms-Burton
El apoyo de organizaciones, países hermanos y de todo un pueblo parece ser suficiente. En varias ocasiones se ha reiterado la voluntad de mantener nuestras conquistas pese a las políticas que impone el gobierno norteamericano, en esta versión liderada por el presidente Donald Trump y toda una camarilla de representantes. Ellos piensan en transformaciones económicas y cambios de mentalidad, cuando ciertamente hace falta que derribe los muros que impiden el avance sostenible –en múltiples renglones, de la economía antillana.
La polémica ley no es más que la propia costumbre, de la que cubanas y cubanos hemos percibido en los últimos 60 años. Recrudece el bloqueo, fortalece el cerco a nivel internacional, establece y plan de transición y de injerencia, aleja a socios comerciales y familiares, destruye las relaciones diplomáticas y viola el derecho internacional. ¿Falta algo más por agregar a esta lista? Pues sí. Falta la voluntad de un pueblo que lucha a diario por el desarrollo, que no teme al chantaje fraudulento, mucho menos a las cartas que pone sobre la mesa un gobierno que solo pretende, hacerse dueño de un continente libre.
Instrumentos jurídicos que viola
La Ley Helms-Burton viola flagrantemente las leyes y los derechos humanos del pueblo cubano, la Constitución de los Estados Unidos y varias normas jurídicas de ese país, numerosos actos del derecho internacional que regulan las relaciones políticas, económicas, comerciales y financieras entre los Estados, y atenta contra la libertad de comercio e inversión, por lo cual ha generado conflictos con los principales socios de Estados Unidos. Entre estas violaciones se encuentran:
El Poder del Ejecutivo para conducir la política exterior. El principio de "la libertad de financiamiento e inversión" y "la subordinación de compañías subsidiarias a las leyes del país residente".
El principio reconocido de "respeto a la soberanía de los actos de otras naciones".
El libre movimiento de personas en función del comercio.
El principio reconocido de "respeto a la soberanía de los actos de otras naciones".
Los Tratados bilaterales sobre Protección de Inversiones y Tratados Comerciales Bilaterales con numerosos países.
El principio reconocido de que "el dominio de una propiedad se establece de acuerdo a las leyes del país donde está localizada"
Consecuencias
Como consecuencia del bloqueo económico de Estados Unidos, Cuba no puede exportar ningún producto a esa nación, ni importar de ese país mercancía alguna. No puede comerciar con filiales de compañías norteamericanas en terceros países; no puede recibir turistas norteamericanos ni puede usar el dólar en sus transacciones comerciales y financieras con el exterior. Los barcos y aeronaves cubanas no pueden tocar territorio norteamericano.
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