Siempre me sentí orgullosa por convivir en un ambiente libre de humo. Libre de ese cigarro que no compro, no me gusta, y por lo tanto, odio que me obliguen a inhalar.
Sin embargo, hoy la realidad es otra. Mi padre dice que el trabajo lo estresa y que necesita relajarse con algo, y ese algo, ya pueden imaginarse lo que es, un cigarro popular sin filtro, de ese que nos dejan mareados y con un ataque de tos a los que de pronto somos los fumadores pasivos del hogar.
Pero igual sucede en espacios cerrados, en colas, en disímiles de lugares donde un cigarro engaña la psiquis del que lo enciende y le resta minutos de vida a su propio dueño y a todos los que lo rodean. Y comienzo mi comentario de esta forma porque este 31 de mayo, no será diferente y en todo el mundo estará abogando por luchar contra ese cigarro o tabaco, que nos mata lentamente.
Si este viernes todos los fumadores del mundo dejaran a un lado este mal hábito o adicción, los beneficios comenzarían a sentirse enseguida y se multiplicarían de manera progresiva. A los 20 minutos, disminuiría la presión arterial. A las 12 horas se normalizaría el monóxido de carbono en sangre. Entre las 2 semanas y los 3 meses mejoraría la circulación y la función pulmonar.
Al año, el riesgo de enfermedad coronaria sería solo la mitad. Así como el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga y de cáncer de cuello. A los 10 años se alejarían del riesgo de padecer cáncer de pulmón, de laringe y de páncreas y a los 15 el riesgo de enfermedad coronaria sería similar al de un no fumador.
Otros beneficios, que ganarían al instante sería el mejoramiento del gusto y del olfato, la desaparición de la tos. Incluso, necesitaría menos esfuerzo físico para subir escaleras y caminar varias cuadras sin cansarse. Eso sin hablar de que el pelo y la ropa olerían mejor, y por lo tanto mejoraría el aspecto y la salud de su piel.
Todo esto conlleva a una serie de beneficios para los convivientes no fumadores, pues el consumo de tabaco no solo afecta la salud del fumador sino también la de los que lo rodean. La exposición al humo ajeno causa un 30% de aumento en el riesgo de infarto y de cáncer de pulmón en los no fumadores. En los niños, la exposición es particularmente dañina provocando problemas respiratorios, infecciones del oído y el síndrome de muerte súbita del lactante. Las embarazadas expuestas también pueden sufrir complicaciones.
Así que ustedes fumadores de San Antonio de los Baños y del mundo no les parece que hoy, es un buen día para dejar de fumar. ¿Lo intentan?

