Él también fue un hombre de sueños, de metas por cumplir…de historia. Su biografía nos lo presenta como el amante de la música, pero a su vez el joven que tuvo que sobreponerse a los desafíos de la vida para buscar el sustento familiar y las oportunidades en una época convulsa, desigual y triste.
Lázaro Peña, sin alcanzar ser artista, sí logró convertirse en el mayor dirigente de la clase trabajadora cubana de todos los tiempos, al punto de ganar para la posterioridad el título de Capitán de la Clase Obrera. Su manera de convocar lo llevaron a la cúspide, tanto en Cuba como fuera del país y desde cualquier región del mundo fue querido y respetado.
Ocupó cargos en la Confederación de Trabajadores de América Latina y en la Federación Sindical Mundial. Dando muestras de su sencillez y con el trabajo honrado alcanzó ser experto tabaquero, gremio en el que adquirió conciencia política y al que representó de manera digna. Pero lo encontramos en el naciente Partido Comunista de Cuba donde fue elegido como miembro de su Comité Central, secretario general del Sindicato de Tabaqueros y miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Nacional Obrera de Cuba. Era un hombre sin igual; quizás su mejor instrumento fue el coraje y el escenario para demostrarlo, la patria.
En el año 1935 Lázaro Peña junto a otros cubanos, participó en la huelga general revolucionaria de marzo de 1935, a la que se le considera la “última gran acción de la Revolución en los años 30”, y oprimido por los males que azotaban a la isla, lo llevaron a prisión, pues sus ideales no respaldaban el sistema político de la época, mucho menos al gobierno de Machado.
Tras la libertad creó la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), nacida el 28 de enero de 1939 y de la cual fue electo su Secretario General. Era la organización que agruparía a los obreros sin distinciones para velar y defender hasta el cansancio sus derechos. En esas faenas de preparación y dirección recibió excelentes muestras de gratitud del pueblo; Lázaro Peña se convirtió en un verdadero líder.
Años después fue la guía certera de la Central de Trabajadores de Cuba y de varios Congresos Nacionales, donde con firmeza y verticalidad de principios, se enfrentó al imperialismo y a los gobiernos auténticos.
Su nacimiento, justamente un día como hoy 29 de mayo, pero del año 1911 significa seguir luchando por la unidad, el compromiso y la victoria. Ahí está el sentido que nos llevará por la senda correcta, sin temor a los fracasos, el futuro de la Cuba Socialista; la Cuba de derechos e igualdad. El espíritu combativo de Lázaro Peña se heredó y hoy vive en cada cubano para demostrar que sí se pudo y se podrá. Como dijera el comandante Fidel fue un “militante modesto, dócil y disciplinado” que, a pesar de su muerte en el año 1974, se multiplica.

