Tranquilino Sandalio de Noda murió el 27 de mayo de 1866 en San Antonio de los Baños. Como expresó el historiador Emilio Roig de Leushering en su biografía:”Así desapareció obscuramente, del escenario de la vida, el hombre de gigantesco espíritu y de humilde aspecto, que fue Tranquilino Sandalio de Noda”.
Entre las numerosas anécdotas de Tranquilino Sandalio de Noda según cuenta Julián Vivanco en sus Estampas antiguas de San Antonio que en cierta ocasión el Capitán General de Cuba Concha, lo citó para una entrevista a las 12 del mediodía. Noda se presentó una hora antes pero quiso visitar un barco que se encontraba en la bahía, tomó un bote y fue hasta él. Por supuesto llegó a la cita varias horas más tarde. El General Concha, conociendo a Noda, no hizo caso de aquella demora ni dio importancia al incidente. Cualquier otra persona que lo hubiera hecho seguramente hubiera pagado muy caro su mala memoria.
Tranquilino Sandalio de Noda nunca quiso poseer esclavos, concedió la libertad absoluta a los que había heredado. Mostraba gran interés por enseñar a leer a quienes no sabían e incluso compartía con ellos las labores físicas. Eran tan modesto que ni un solo retrato suyo dejó a la posteridad. El pintor Armando Menocal realizó un retrato suyo basado en las descripciones de quienes lo conocieron. Dejó sus libros a la Sociedad Económica Amigos del país y la Biblioteca Pública y sus bienes a su tía Lutgarda Martínez.
El 5 de diciembre de 1899 el Ayuntamiento de San Antonio de los Baños bajo la presidencia del Coronel del Ejército Libertador Antonio Vivanco Hernández acordó ponerle al antiguo Paseo de Pérez Capote, Paseo de Noda.

