San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- El incremento de la población adulta en todas las latitudes del planeta, es una realidad en los momentos actuales. En Cuba, es una prioridad asegurar el bienestar mediante diferentes programas debido al envejecimiento poblacional. Una nueva mirada se impone hoy, y desde el ejercicio físico, nuestros abuelos pueden ampliar la calidad de vida.
Es fundamental tener en cuenta los diversos beneficios del ejercicio físico en la Tercera Edad. Muchas investigaciones han demostrado que la práctica física regular incrementa la Habilidad de un adulto mayor en sus quehaceres diarios, reduce los riesgos de enfermedades crónicas específicas, incluyendo las enfermedades coronarias y baja la tasa de mortalidad. Favorece y mejora la movilidad articular, disminuye o frena la descalcificación ósea, hace mas activa la contracción cardiaca, favorece la Disminución del colesterol, mejora el estado de ánimo, entre muchos otros beneficios.
Una vida sana y activa se alarga, consecuentemente, por eso en San Antonio de los Baños las autoridades de la Dirección de Deporte insisten en la práctica del ejercicio en la ancianidad, aunque de manera general en todas las etapas de la vida.
María del Carmen Valdés, especialista en Cultura Física, nos compartió su opinión al respecto desde el Estadio de Béisbol Julio Pérez.
Mientras una persona permanece sentada, sus músculos no se contraen y disminuye el flujo sanguíneo. Se reduce la eficiencia de muchos procesos del organismo como puede ser la utilización de la glucosa sanguínea. Las actividades cotidianas contrarrestan este efecto.
A pesar de ello, muchos se olvidan de la importancia de la actividad general de todos los días. En los adultos mayores, dedicarle más tiempo a esas actividades de baja intensidad reduce ostensiblemente el sedentarismo.
El ejercicio físico como tal, de moderado a intenso, fortalece el corazón y demás músculos y regula la presión arterial. Pero también se deben estimular a las personas a analizar sus actividades durante el resto del día, cuando ya no se están ejercitando, porque también es necesario promover las actividades cotidianas además del ejercicio programado. Esta es otra garantía de más años de vida saludables.