Río Ariguanabo. Fotos: Arletys González.Los recuerdos siguen vivos aquí dentro de mí y de estos 28 años que me regala la vida. Como si se tratase de una realidad reciente, sostengo la imagen de mi abuelo cada domingo llevándome hasta las márgenes del río Ariguanabo, en el Palenque, cerca del Paso del Soldado.
Invitándome a sumergir solo los dedos, en sus aguas y disfrutar del chipojo que siempre nos saludaba y nos daba la bienvenida, a aquel lugar enigmático y con el que soñaba volver una y otra vez de lunes a sábado. Me decía siempre, por aquella década del noventa ¡si lo hubiese visto antes, tan limpio y hermoso! Y hoy, cuando pasaron más de 15 años y cuando mi abuelo ya no puede estar porque así lo quiso el destino, solo se me ocurre pensar, si lo vieras ahora , no creerías que la imagen que vistes por última vez del río, podía empeorar de tal forma que hoy, no lo reconocerías.
Y es que la realidad que cubre las aguas del Ariguanabo es una preocupante que afecta el bienestar emocional y físico de todos los que amamos y nos sentimos identificados por este occidental municipio de la provincia Artemisa, que lleva por nombre, San Antonio de los Baños. Con urgencia los ariguanabense reclamamos un trabajo exclusivo en el cuidado y protección del medioambiente en la Villa del Humor, donde el estado de la higiene ambiental coloca en riesgo la integridad del río.
A nuestra redacción, llegaron quejas de los moradores y vecinos que transitan diariamente por el puente que cruza el río en 39 y 54, muy cerca del parque Fanfa. Desechos sólidos, y con una fetidez irresistible, cubren este espacio desde hace unos días y en el Parque del Humor las latas, papeles y cuanto objeto en desuso pueda existir acompaña a la flora y la fauna que definitivamente ya no desea pertenecer al Ariguanabo.
La Quintica, dejó de ser el espacio perfecto para relajar las tensiones diarias, enamorar, o refrescar el calor del verano. ¿En qué se convirtió? En un lugar sucio, triste, donde el agua lejos de invitarte a un chapuzón, te alerta con el dolor que solo ella puede sentir, de cuánto daño proporcionaría a tu salud, si tan solo te sumergieras por unos minutos.
Es cierto que no todos estamos de brazos cruzados, si de saneamiento se trata, que para suerte del protagonista de mi comentario, el río Ariguanabo, existe una Fundación que se propone rescatar lo que un día fue, agua con vida y salud.
Es cierto también que se planifican acciones muy costosas para subsanar errores que llevaron a la decadencia del Ariguanabo, como los desagües albañales directamente al río; un río que pena porque no quiere morir, porque no quiere ser plaga contaminada, porque renuncia a desaparecer y porque desesperadamente pide a gritos que lo cuiden, que lo limpien, que lo amen y que lo atiendan.