El tema de hoy puede estar respaldado por múltiples ejemplos y hechos reales en San Antonio de los Baños. Va dirigido a la importancia de acatar las normas vigentes y que alejan a los ciudadanos de cometer indisciplinas sociales, ilegalidades, así como hechos delictivos y de corrupción.
La nueva Constitución suma importancia a este tema y define de forma específica en sus capítulos de derechos y de deberes, las características que definen a un ciudadano cubano y créanme, que nada tiene que ver con personas que rompen con el orden social de la nación.
Respetar a los demás, controlar nuestra actitud según el espacio, la situación y los objetivos del momento, es algo que toda persona debe tener en cuenta en su devenir diario. Cada cubano debe tener como ley suprema la honradez. No incurrir en hechos delictivos que afecten al otro o a otros. El sentido de pertenencia ante el trabajo que desarrolla, ¿Cómo pensar en un beneficio propio que incluye la afectación a la población en general? No debe suceder entre los hombres de este pedazo de tierra en el mar Caribe. Entre los seres que hemos sido formados con principios revolucionarios y solidarios.
Cuidar las conquistas de la nación, saber los límites de cada recurso, trabajar a favor de la igualdad y respetar los bienes del estado y de tu vecino, son prácticas que deberían tenerse hoy y siempre, como principios fundamentales.
Es cierto que no estamos en el mejor momento de la historia, si de recursos económicos se trata. Que las condiciones externas desfavorecen nuestros días. Que a veces no sabemos cómo hacer para estirar un poco más el pedacito de carne de las comidas, o simplemente ahorrar ese jabón que se ha vuelto un tema polémico en el Ariguanabo.
Pero cuidado, esto no quiere decir que acabemos con el orden, que busquemos como alternativa la ilegalidad. Tiempos difíciles hemos enfrentado siempre, y considero, que ninguna circunstancia puede afectar nuestra actitud ante el respeto a lo mío, lo tuyo y lo nuestro.

