Por donde Cuba se escucha y se ve

El triunfo revolucionario de 1959 trajo sucesivas transformaciones dentro de la sociedad cubana. Nuevas maneras de hacer y pensar comenzaron a emprenderse, y el pueblo agradecía las iniciativas de los líderes que no se detuvieron hasta alcanzar la total nacionalización de las empresas y el pleno desempeño de quienes para ella tributaban su esfuerzo, amor y compromiso.

Tal es el caso del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que este 2019 cumple 57 años al servicio de un público exigente en todos los sentidos.

Cumplir otro aniversario, enfrentando el paso de los tiempos no solo es motivo de celebración sino también oportunidad para reflexionar o debatir en cuanto a lo que se hace. Muchas son las ventajas que ofrecen la radio y la televisión en Cuba siempre cumpliendo con su principal misión que es ofrecer una programación portadora de conocimientos, cultura, y dispuesta a crear valores. En ese sentido sabemos de sobra que el ICRT junto a sus realizadores han desempeñado una ardua labor que se resume en complicidad. Cada vez más, sus públicos acuden a sus propuestas, en búsqueda de orientación, entretenimiento y disfrute.

Sintonizar la emisora preferida en el dial o cambiar de un canal a otro frente a la pequeña pantalla, son realidades devenidas de pasos significativos por los que esta nación apostó desde el inicio. Sentirse solo es muy difícil si se está cerca de cualquiera de los dos equipos; es por ello que les definen como fiel compañía a cualquier hora.

Los últimos años han sido de experimentación y adaptación según las necesidades de oyentes o telespectadores. Contamos con una canal de noticias Canal Caribe en el que no falta la actualidad informativa, la reflexión y el debate. Asimismo, se han ampliado las propuestas televisivas en más de 8 canales nacionales gracias a la televisión digital que cada día nos separa de las tecnologías analógicas y propone mejor calidad en la señal.

Digno es también de reconocer el esfuerzo que realizó la dirección de la Radio Cubana para inaugurar la emisora número 100 este año, abriendo el diapasón de intercambios entre esos que están a ambos lados de los radiorreceptores. Se apuesta por las emisoras locales, esas que constituyen escuelas para sus profesionales y que además son una dedicada fuente de transformación en los pueblos donde están enclavadas.

A pesar de esos sueños cumplidos el ICRT necesita ir por más. Los pasos de avance han sido considerables, pero nuevas sociedades exigen superiores maneras de hacer. Está demostrado el interés de los cubanos por los espacios dedicados al humor, la familia, las competencias y los dramatizados. Ello obliga a mantenerlos y a buscar maneras de hacer parecidas a los tiempos que corren.

La preparación de los realizadores, el correcto desempeño de las tecnologías o la investigación no deberían estar alejadas de las metas a superar. Pese a ser lo que no se escucha o se ve son parte sustancial de las rutinas diarias en los medios, y constituyen la garantía para seguirle el pulso a las exigencias de grandes y chicos que buscan sus espacios en un mundo atractivo.

Sirvan estos 57 años del Instituto Cubano de Radio y Televisión para ser cada día más parecido a su gente. La realidad de esta nación está en las frecuencias que se emiten desde la verdad y no desde la manipulación; las imágenes o sonidos sí pueden conllevar a una sociedad mejor… pero sin que lo olvidemos, los medios cubanos son hoy el escenario ideal para avivar la comunicación; esa fuerza poderosa que requiere miradas y escuchas.