Bruno con ojos de vida

rotonda-guanajay-cuba Primer monumento escultórico erigido en el país como reclamo de libertad para los Cinco Héroes cubanos, realizada por el artista de la plástica Licenciado Bruno Roberto Vega. El llamamiento a los artistas para embellecer los municipios de la antigua provincia Habana, nunca le hizo falta. Bruno sabía que el destino del arte es construir felicidad, conocimiento y grandeza para la vida del ser humano y toda la sociedad. Fue su convicción y estaba decidido a trabajar por ella.

Antes de entregarse por completo al arte, Bruno Roberto Vega Márquez (Guanajay, 6 de octubre de 1940), laboró como economista, maestro; integró el movimiento artístico desde la década de 1960 destacándose en cerámica y escultura, y estudiando el diseño. Su vasta experiencia y reconocimiento a su trayectoria honró las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el Fondo Cubano de Bienes Culturales y la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, de San Antonio de los Baños.

Al iniciarse el siglo, demanda social y labor de intelectuales y artistas se impulsaban mutuamente, y Bruno animaba esos cauces y se entregaba a ellos con pasión. Transformó la rotonda de su pueblo en un sencillo pero impresionante pedestal para la bandera cubana.

Entonces le encomendaron ambientar algunas instalaciones de las playas de Bauta y Caimito que se reparaban: restaurantes, cafeterías, alojamientos y sobre todo, emplazar esculturas monumentales en áreas sociales -algo que había soñado toda la vida.

Recuerdo la rastra conduciendo la primera gran escultura hacia Baracoa y Bruno, con mirada de niño asustado, mordiéndose los labios.

La decoración avanzaba desde el exterior hacia el interior de las instalaciones: era tan bello el resultado como el proceso mismo de creación.

Pero, ¿cómo imaginar que aquella inspiración sufriría un devastador y feroz huracán? El Charley entró por Cajío (Güira de Melena), atravesó la Villa del Ariguanabo y salió por Baracoa (Bauta) demoliendo cuanto encontraba a su paso.

Corrimos a ver los daños en las obras comprometidas (y a punto de terminar). Bruno ya estaba allí revisándolo todo. La imponente escultura cerca del mar estaba invicta, sugiriendo un movimiento de pétalos en la brisa, el triunfo constante del esfuerzo y la felicidad.

Hace 15 años de este episodio. Y al saber que Bruno nos dejó, recuerdo su familia, sus nietos, y tengo en los ojos su flor marinera y su asta con la enseña de la estrella solitaria, que proclaman su entrega a la vida de todos.


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