Doña Águeda, la madre mambisa

Cuba crece con el ejemplo de sus madres: madres que entregaron sus hijos a la patria y se convirtieron en símbolos de patriotismo, valentía, honradez y lealtad. Mariana Grajales, madre de los Maceo y de la Patria, la madre de los Ameijeiras y la de los hermanos Saíz Montes de Oca, son manantiales de la nación.

Águeda González Blanco fue una ellas -aunque poco conocida. Nacida en La Salud, de origen humilde, se casó con el campesino Miguel Delgado González, y se establecen en los campos de Beltrán (actual San Antonio de los Baños), en la finca conocida como Los Corrales de Buergo.

Al estallar la guerra de 1868, se produce gran represión en la zona y el reclutamiento forzoso de hombres para enviarlos a sofocar la contienda en Oriente. Temiendo que a Miguel lo recluten, el matrimonio pide ayuda al señor Andrés Buergo. Águeda está embarazada, pero tratándose de la honradez y laboriosidad de esa pareja, el español los lleva a vivir y trabajar en su bodega.  Así, el 27 de diciembre de 1868, nace el primer hijo: Juan Evangelista Delgado González. Después llegarían Donato, Ramón y Simón.

De Juan Delgado se dice que “era muy intranquilo, pero sobre todo buen compañero y enemigo de las injusticias”; iguales virtudes tuvieron sus hermanos que fueron queridos por todos y hasta respetados por los enemigos que tanto los temían y trataban de exterminar. Aún en plena Guerra del 95, Doña Águeda mantuvo siempre contacto y atención a sus hijos. El Coronel Juan lideraba el Regimiento de Santiago de las Vegas y cuatro de sus hermanos fueron sus subordinados.

En 1898, España tenía ya perdida la guerra y Estados Unidos se alistaba para entrar en el conflicto y robar “la fruta madura”. La implantación del autonomismo, declaró una tregua en la guerra y las tropas españolas fueron acuarteladas; sin embargo, los voluntarios y guerrilleros sedientos de sangre, asesinan y asaltan los campos y poblaciones.

En esa circunstancia (el 22 de abril de 1898), Águeda toma de la mano a su pequeño Miguel y visita a sus hijos en un campamento de Govea (entonces perteneciente a Bejucal y actualmente a San Antonio de los Baños). Cuentan que la alegría fue indescriptible.

Al día siguiente, el Coronel Juan Delgado decide visitar a su novia (Dolores Pastrana) en la zona de Wajay. Lo acompañan dos hermanos (el Comandante Donato y el Capitán Ramón) y varios amigos.  ¡Quién podía imaginar que serían víctima de una celada que les cobraría la vida! Todos cayeron combatiendo ferozmente contra una tropa quince veces más numerosa. Ejemplo único en la historia de Cuba el de Águeda González, la madre mambisa que perdió tres hijos en el mismo combate (la mitad de su descendencia).

Fuente:
El coronel Juan Delgado, de Oscar Sánchez Arencibia. Editorial Unicornio, Provincia Habana, 2006.


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