Querido Formel

Juan FormelJuan Formel

Como si se tratase de un mal sueño anunciaban por la tele tu partida. Sin pretextos para andar tan pronto, te marchas así y me dejas con esas ganas de volverte a ver. De sorprenderme ante tu magistralidad. Me dejas con esta pena que no acaba cuando escucho tu música, aunque desde esa fecha, transcurrieron cinco años.

Cinco años en los que el tren siguió su camino porque tú te aseguraste de dejar en buenas manos el mapa de la orquesta, el ritmo inigualable del songo, ese que te inmortalizó para siempre. Agradezco a la vida por darme la oportunidad de crecer con tu música, de lanzar mis primeros pasos al compás de ese bajo que solo tú sabías hacer vibrar.

Confieso que lloré mucho esa noche del primero de mayo del 2014 y al otro día y un poco más en la tarde del tres y algunas que otras lágrimas en la mañana del cuatro. Pero después me aseguré de revisar si en verdad te habías marchado. Y cuál fue mi sorpresa cuando te descubrí en los discos de acetato del tocadiscos de la abuela. Cuánto me alegré, cuando regresaba del trabajo y en la esquina un grupo de muchachos tarareaban tu más reciente canción, esa en la que aseguraste no temerle a la vida.

Y corrí, y te reencontré en las fotografías que te había hecho tan solo unos meses antes de la noticia, en aquel concierto en Alquízar, y fui feliz. Porque hay hombres como tú que nadie puede llevarse de esta tierra. Y más cuando la música fue tu impronta y te dejó perennemente enlazado a los hombres de Cuba y del mundo. Esos que aún te sentimos vivo, querido Juan Formell.


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