Respeto intergeneracional

ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL

Ante el irreversible fenómeno del envejecimiento de la población cubana, asuntos como la convivencia social y los diálogos intergeneracionales adquieren cada vez mayor importancia para el Estado. Es un hecho que las familias cubanas se componen de diferentes generaciones, desde la niñez, hasta la ancianidad, lo cual evidentemente trae consigo una especie de conflicto, la imposición de criterios, las dificultades en la convivencia y otros aspectos que empañan el bienestar y la armonía.

En mi criterio, el respeto y la comunicación son las palabras que rigen este comentario, las vías para vivir con calidad en el hogar, y asumir comportamientos que no deterioren los lazos familiares.

Según estudios realizados por investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, los principales conflictos identificados por los jóvenes al establecer una relación con los adultos mayores, tuvieron sus causas fundamentales en las diferencias de hábitos y costumbres (música, normas sociales, respeto), en la adaptación y asimilación de la moda y los gustos estéticos, en las limitaciones reales de participación a diferentes niveles en la escala social, en la no trasmisión y entrega de las posiciones de poder que los adultos mayores han conservado durante largo tiempo.

Otros aspectos como los económicos a veces influyen en los problemas intradomiciliarios, por ejemplo, cuando existe una negativa a aportar ayuda monetaria en el caso de un joven que ya es trabajador, pero que no quiere contribuir a los gastos en una vivienda. También pudiéramos mencionar el hacinamiento o las condiciones difíciles en las que conviven varios segmentos poblacionales, que inevitablemente dan lugar a ciertas discusiones en busca de ganar terreno y comodidad.

Pero usted coincidirá conmigo en que la convivencia feliz debe ser una prioridad. Teniendo en cuenta que todos pensamos diferente, somos diferentes, pero merecemos que se respeten nuestros criterios y leyes, sobre todo en el caso de los adultos mayores, que por su experiencia tienen la capacidad de comprender y aceptar, sin generalizar, obviamente.

Sin embargo, me atrevo a afirmar que son los jóvenes quienes intentan imponer sus costumbres, su modo de vida un tanto acelerado y hábitos que poco tienen que ver con los implementados por nuestros abuelos. Nuestro presente reto es la creación de convergencias entre las nuevas generaciones con aquellas que son parte del legado histórico. La convivencia intergeneracional en la Cuba que envejece no puede estar marcada por maltratos físicos y psicológicos hacia las personas de la tercera edad.