"La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras [...] La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión...''—Gabriel García Márquez.
Es bueno saber que hoy 23 de abril todos los hispanohablantes del planeta celebramos el Día del Idioma Español después de que la Organización de Naciones Unidas decidiera dedicarle una fecha en el calendario. Se trata –más que una conmemoración, de la oportunidad para acercarnos a la historia, la cultura y el uso del español como idioma oficial. Es a su vez, jornada para entendernos “sin barreras” y honrar al destacado escritor madrileño Miguel de Cervantes, quien fuera el creador del libro “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”
El Día del Idioma Español es también la fiesta de los saberes, es respeto a lo que decimos y la manera en la que lo hacemos. Ser celosos protectores de cada vocablo, regla ortográfica, fonética o grafía pudiera convertirnos en seres tan respetuosos como si cumpliéramos alguna norma o conducta formal. Nuestro idioma es incluso tan dinámico que se considera la segunda lengua más importante del mundo y la tercera más hablada, lo que quiere decir que es necesario renovar e innovar términos o frases, pero siempre respetando su esencia. ¡Cientos de motivos que le hacen especial!
Hoy es el momento justo para celebrar desde las instituciones educativas, los medios de comunicación, en la calle, los parques… la casa. Es otra ocasión para escribirlo y hablarlo correctamente donde quiera que estemos para que prevalezca su fuerza, sonoridad, romanticismo, y gramática. Como dijera José Martí: “Háblese sin manchas” y por ello la pureza nos convida a crecer en conocimientos, buenos hábitos y consideración.
Provechoso sería que a partir de este instante evitemos los atropellos contra la riqueza de nuestra lengua; dejemos de un lado las redundancias y los pleonasmos que persisten en las voces de muchas personas. Llamémonos a la reflexión para decirle al mundo que existimos, que somos y seremos por nuestras palabras.
Basta de frases obscenas y chabacanas, basta de padres que desperdician el tiempo de formar desde el idioma a los más pequeños en esas primeras edades, donde se aprende “bien” lo positivo y lo negativo. Entendamos que nuestra manera de expresarnos fundamenta el quiénes somos y permite al resto comprender que tanto de vanidad sentimos por otro de los elementos que nos identifica. Ya lo dijo antes Pablo Neruda ‘’…Son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

