¡Latinoamérica despierta!

Bolívar, Martí, Chávez y Fidel siempre apostaron por una Latinoamérica libre del yugo colonizador, de la mentira y el interés económico por encima del bien de los demás. Estos cuatro soldados, en tiempos diferentes y en otros cercanos han dejado su impronta a las nuevas generaciones porque –con total entrega- nos enseñaron cómo no tener miedo a las circunstancias y legaron a nuestra sangre la manera de devorar cualquier intento de arrojar la soberanía de las naciones.

Hoy Venezuela en lo particular vive una de las etapas más tensas de su historia: una guerra fría, psicológica y desmoralizada que provocan los magnates de los Estados Unidos, quienes solo piensan en enriquecer sus fortunas y desechar la paz que resume el sentido de los latinoamericanos. Su propósito está bien claro, así de evidente el futuro, si dejamos caer en sus manos el mejor fruto del continente: la libertad.

Intentos golpistas, amparados por sus políticas crueles y manifiestos envejecidos hacen todo lo posible para desmoralizar al presidente electo y legítimo de Venezuela Nicolás Maduro. Sus armas de ideas desatan el pánico, la desesperación y el reclamo cuando se hace hasta lo imposible para dar a entender que tres colores: amarillo, azul y rojo; y siete estrellas son el símbolo de la soberanía absoluta que no se exige ni se arrebata. Venezuela “se hizo camino al andar” y por ende conoce los pasos pertinentes para seguir construyendo el socialismo.

“Entrometidos” pudiera ser el calificativo que entrañe la verdad del gobierno norteamericano y el grupo de humanos que amparan sus leyes contra inmigrantes, indígenas y ciudadanos todos de esta región bendecida por la gracia divina. Gracia que todas las veces no nos acompaña y dispersa la “risa burlesca y sin sentidos”, por los corazones de los que más necesitan apoyo.

Cortar fluidos eléctricos, proponer presidentes ilegítimos, falta de moral y títeres; engañar con conciertos que solo defienden intereses y cercar a naciones comprometidas con el desarrollo de Venezuela, es otra prueba de lo que son capaces esos vecinos. Sus garras –aun llenas de furia, pretenden dejar cicatrices por todas partes cuando en realidad el peor de los daños recae en sí mismo. Las encuestas son hoy muy claras, Trump parece estar de sobra al igual que Rubio y Pompeo; tres despiadados caballeros a los que les hace falta coraza y valentía para tomar las cosas en serio y unirse a la justa y verdadera causa de un mundo de oportunidades.

Tal cual el ALBA, en estos parajes desde el Río Bravo y hasta la Patagonia -y donde se destacan los países latinoamericanos- se respira a esperanza porque lo que es nuestro nadie lo saquea. Si el petróleo, el oro y los diamantes llaman la atención por encima de los derechos de millones de ciudadanos entonces no se amanece; se mantiene en la oscuridad el mundo mientras los ricos más ricos son.

“América para los americanos” y “Latinoamérica para los latinoamericanos”, sin frutas maduras, bloqueos e imposiciones. Bastaste sangre se ha derramado por nuestra región para que ahora aparezcan “locos” soñando descubrir lo que ya existe y apropiarse de lo que por justicia tiene dueño.