El término Constitución, generalmente se utiliza para designar todo el sistema de gobierno de un país o el conjunto de normas que establecen, regulan o gobiernan el Estado. Sin embargo, la Constitución regula las relaciones sociales más importantes, que determinan los rasgos fundamentales de la sociedad, por lo que es un documento de especial importancia política y jurídica. Sobre las constituciones cubanas le acercamos hoy, en el 150 aniversario de la proclamación de la primera Carta Magna cubana.
Desde el levantamiento independentista de Camagüey, el 4 de noviembre de 1868, existían en los campos de Cuba Libre dos gobiernos y dos banderas distintas. Camagüey no quería someterse al mando de Céspedes pues lo consideraba dictatorial. Céspedes entendía que su autoridad debía ser acatada, por haber sido el primero en el pronunciamiento. Pero todos sabían que ese estado de cosas no podía continuar, pues perjudicaba a la Revolución. Como por encima de estas diferencias imperaba en los revolucionarios el amor a la patria y el afán de lograr su independencia, se convocó una asamblea constituyente.
En el pueblo libre de Guáimaro se dieron cita representantes de los tres departamentos de la Isla, levantados en armas. Delegados de Oriente, Las Villas y Camagüey formarían un gobierno nacional que rigiera por igual en toda la República. El resultado principal de la Asamblea de Guáimaro fue la redacción de la primera constitución cubana que estuvo en vigor en el territorio liberado y fue votada el 10 de abril de 1869.
El 10 de febrero de 1878 se firmó el Pacto del Zanjón. El general Antonio Maceo lo conoció en medio del trajín de operaciones militares victoriosas en la zona de su mando, en el oriente del país. No quiso sumarse a la capitulación, pero explotó la extensión de las concesiones que el general español Martínez Campos, era capaz de hacer con tal de acabar una guerra que arruinaba a su país tanto como a Cuba.
En todo caso, la oportunidad era buena para obtenerse decorosamente una suspensión de hostilidades que diera el respiro necesario para reorganizar las fuerzas revolucionarias y continuar la lucha. La entrevista entre ambos generales se celebró el 15 de marzo de 1878, en Mangos de Baraguá. Acordada la fecha en que se romperían las hostilidades, las fuerzas mambisas decidieron redactar una constitución provisional y elegir un nuevo gobierno. La Constitución de Baraguá, llamada a regir alrededor de los dos meses que duraría la guerra en Oriente, nunca fue derogada.