Yoniel es un pequeño de apenas seis años. Desde hace algún tiempo le veo partir temprano junto a su mamá a la escuela; él lleva uniforme rojo y blanco, aún sin pañoleta. Unas veces contento, otras desmotivado, pero siempre junto a su madre. Mira hacia todas partes y menciona millones de seres que –para nada, son visibles para los demás.
Sucede que Yoinel es un niño autista, tiene dificultades al hablar, no mira a los ojos, no juega con sus amigos, apenas controla sus emociones, se distraer frecuentemente, pero detrás de todas esas limitaciones sé que existe un corazón gigante que nos convida a reflexionar y adentrarnos en su mundo –siempre lleno de cosas increíbles. A pesar de parecerse poco a Sofía o Jeremy, los dos vecinitos que siempre lo convidan a hacer travesuras, él también lleva en sí cientos de enseñanzas para juntos crear un mundo más justo e inclusivo.
Parte de las características mencionadas anteriormente definen la personalidad de un niño o niña autista. A ellas debemos agregar la preferencia por hacer actividades fijas y monótonas como mantenerse en su habitación, o trasladarse de un lugar a otro siempre por la misma calle; de lo contrario se crean “interrupciones” que pueden provocar serios cambios en su comportamiento.
Desde que se decide planificar el embarazo y hacer que crezca la familia son varias las cuestiones a analizar. ¿Realmente queremos al bebé? ¿contamos con las condiciones necesarias? ¿se trata de verdadero amor o un simple capricho circunstancial? Luego, respondiendo de manera positiva tales interrogantes y traer al mundo una criatura se inicia la etapa más importante: chequear cómo se desarrolla el bebé y de cuántas maneras se va involucrando en la vida familiar y social.
Expertos aseguran que la mayoría de los padres de niños autistas comienzan a sospechar que algo no anda bien desde que el niño tiene 18 meses sin embargo buscan ayuda especializada a partir de los 2 años de edad. Lo cierto es que los niños con autismo presentan dificultades en los juegos actuados, las interacciones sociales, además de la comunicación verbal y no verbal. Entonces…. ¡Alarma! - “algo sucede y debemos accionar”
Tras el diagnóstico positivo los padres se sienten derrotados, no comprenden el porqué de la situación, se desesperan…mientras el tiempo sigue pasando, y señalan como última opción la visita al especialista. Cuba, por ejemplo, tiene varios programas al respecto: los psiquiatras infantiles y los Centros de Orientación y Diagnósticos (CDO); ambos encargados de prestar toda la ayuda a la familia, asesorarla y juntos crear un “mundo más real” para esos pequeños.
Estudios también afirman que no se conocen las causas que provocan “la enfermedad” si lo analizamos genéticamente; aunque existen consideraciones sobre supuestos virus. Lo que sí se echar de ver es que el autismo es un trastorno físico que guarda relación con procesos químico-físicos anormales en el cerebro. Por tal razón padres, familiares, vecinos e incluso maestros deben estar al tanto del comportamiento de los infantes e ir evaluando su desarrollo en cada una de las etapas.
Hoy son muchos los recursos tecnológicos, exámenes y medicamentos que ayudan a combatir este trastorno del cual no estamos ajenos. Diariamente aparecen publicadas nuevas investigaciones, se descifran incógnitas e implementan buenas prácticas para que nuestros niños crezcan sanos en todos los sentidos.
La era actual nos golpea con el avance de los tablets, las computadoras, la televisión y los teléfonos celulares; pero ante esa “guerra digital” –de la que somos diana- debemos separar los positivo y lo negativo. Valore, ofrézcale una vida saludable en todos los sentidos a los chicos, enséñelos a valorar cada espacio por el que caminan, cada comida que degustan; practique normas y atienda cada una de sus necesidades. Solo así les haremos parte de lo que día a día vivimos.
Estoy seguro de que Yoinel, en su pequeña escuela especial saldrá adelante. Excelentes maestros, voluntad de mamá y cariño le sobran para salirse de ese rincón del cual solo él es parte. Muy pronto los elefantes voladores, las hormigas guerreras, el castillo flotante y las pelotas de colores solo serán fantasía. Regresará a saludar su bandera, a escribir el “Te Quiero” y a contar la travesía nada imposible por la que tuvo que transitar para ser un niño tal cual los demás.
El Msc. Jorge Luis Cruz Llera, especialista en pedagogía y psicología, en el siguiente material comparte sus valoraciones sobre el autismo.

