Como Ángel que acaba de nacer

El Programa Integral de Atención al Adulto Mayor en San Antonio Baños desarrolla acciones encaminadas a mejorar la calidad de vida. Foto: Dayamí Tabares.El Programa Integral de Atención al Adulto Mayor en San Antonio Baños desarrolla acciones encaminadas a mejorar la calidad de vida. Foto: Dayamí Tabares. La fortaleza del amarre de los cables y la seguridad con que ejerce su trabajo resulta una contraposición con la verdad que refleja su cuerpo, deteriorado pero no destruido por el paso de los años.

Y es que Ángel, el viejito que arregla las ollas en el Taller Integral, y cito que así lo conocen muchos ariguanabenses en San Antonio de los Baños, es uno de esos ancianos que vive a plenitud los años más extensos de su vida y todo gracias a los programas priorizados por el estado cubano, si de calidad de vida en el envejecimiento poblacional se trata.

Y es que el envejecimiento de los organismos y particularmente del nuestro, como especie humana, ha sido motivo de preocupación desde hace muchos años.  Porque depende del cristal con que se mire, puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública y del desarrollo socioeconómico de una nación.

Precisamente en nuestro país se desarrollan programas que tienen entre sus objetivos priorizados el perfeccionamiento y sistematización de acciones, que eleven la calidad del envejecimiento de los cubanos. Siempre, a través de un incremento de los bienes con los que el adulto mayor pueda cubrir sus necesidades básicas y complementarias, así como la creación de espacios sociales donde se respeten sus derechos humanos y privilegios, por llegar a tan alto grado de vivencias acumuladas por una alta cifra de años.

La experiencia y capacidad individual de cada anciano es subsidiada por el estado cubano, el cual concede un pago mensual a partir de una chequera, además existen espacios que garantizan su bienestar como las casas de los abuelos y los hogares de ancianos. También los comedores del Sistema de Atención a la Familia conocidos como los SAF, resultan estrategias del estado para garantizar una alimentación adecuada a muchos de los que por estos días peinan canas, apoyados por diferentes organismos y sectores como la cultura y la salud pública que responden a programas priorizados por la revolución.

Considero que resulta un privilegio envejecer en un país como el nuestro donde la igualdad entre semejantes no excluye a los hombres por edad, sexo o color, aunque si distingue y otorga méritos y cuidados específicos según la particularidad que encierra cada etapa de la vida.

Llegar a lo más alto de la cumbre y vivir a plenitud la longevidad es un reto que cada persona debe ser capaz de plantearse durante su existencia y más en un país como el nuestro con las condiciones creadas para la atención primaria que requiere el adulto mayor. Y más en un país como el nuestro que como buen Quijote a diario enfrenta los molinos de la realidad moderna y busca estrategias para una mejor calidad de vida de sus millones de habitantes.

Quisiera terminar este comentario usando ese término tan común entre los cubanos, ojalá. Ojalá lleguemos todos a los 120 años, ojalá la salud sea de roble y las ansias de vivir nos solidifiquen y podamos ser felices a pesar de nuestros 80 o 90 años cuando nos toque. Ojalá lleguemos todos a ser como Ángel el viejito del Taller Integral, aquí en San Antonio de los Baños. El viejito que a pesar de sus 79 abriles, tiene una precisión increíble para soldar la más mínima pieza, el viejito que no se altera, el viejito que busca soluciones a cualquier problema y a diario aporta con su trabajo ingresos al estado. Ojalá lleguemos a ser como Ángel, el viejito que sonríe a la vida como si recién, acabara de nacer.