De acuerdo con los datos que aparecen en el libro Estampas Antiguas, de Julián Vivanco, en 1809 los franceses residentes en Cuba son perseguidos debido a la invasión que se produjo en España por los ejércitos de Napoleón. Frente a esta situación el Marqués de Monte Hermoso Don Gabriel María de Cárdenas defendió a los colonos que tenían sus propiedades en la Villa.
Esto provocó que los precios del quintal de café disminuyeran durante los años de 1790 a 1867. Unida a esta situación la producción cafetalera sufrió considerables daños debido al azote de dos huracanes en 1844 y 1846.
Para el año 1861 en el territorio de San Antonio de los Baños quedaban 84 cafetales y al año siguiente 103, distribuidos de la siguiente forma: 5 en el pueblo cabecera, 45 en Güira de Melena, 34 en Alquízar, 13 en Vereda Nueva y 6 en Ceiba del Agua. Entre los principales cafetales que se forjaron en la Villa de San Antonio de los Baños se destacan La Armonía, La Reserva, Las Delicias, San Luis, Barreto, La República, El Marqués, Elejalde, Lauzán, Sandoval, El Fundador, el de Juan Díaz en el Valle, Peña, La Esperanza, Corrales y Palomares. En la actualidad algunas zonas y fincas del territorio ariguanabense conservan estos nombres.
Durante muchos años la siembra y cosecha de café fue motivo de riqueza de muchas familias del Ariguanabo, pero la situación antes descrita atentó contra su desarrollo posterior. Comenzó así la siembra de otro cultivo: la caña de azúcar. Según describe Vivanco en su obra para 1860 en los alrededores de San Antonio existían 15 ingenios.
Fuente: Estampas Antiguas de S. A. B., de Julián Vivanco, tomo III

