Saquen al tirano de la guarida

Echeverría

Desde hacía varios días en un edificio de apartamentos situado en el Vedado, La Habana, un grupo de obreros y estudiantes dirigidos por el Directorio Revolucionario, preparaban un plan: atacar el Palacio Presidencial para ajusticiar a Batista y al mismo tiempo tomar la emisora Radio Reloj y dar a conocer al pueblo lo que estaba ocurriendo.

El 13 de marzo de 1957 fue, sin duda alguna, uno de los días que más repercusión tuvo por la magnitud de las acciones desarrolladas. Tales acciones hicieron temblar al tirano en su propia madriguera.

A las 3 y 10 minutos de la tarde los hombres designados para realizar la operación Radio Reloj llegaron al edificio donde se encontraba la estación radial. El máximo dirigente del Directorio Revolucionario y presidente de la Federación Estudiantil Universitaria José Antonio Echeverría, tomó el micrófono en manos y se dirigió al pueblo informándole la situación.

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Cumplida la misión, los revolucionarios se retiraron hacia el punto de concentración convenido. La Universidad de la Habana. Ya cerca del lugar el auto en que viajaba el líder estudiantil se enfrentó con una perseguidora. Al encuentro, con la valentía que lo caracterizaba y sin preocuparse por su vida Echeverría, abrió fuego contra la policía. Su cuerpo cayó acribillado a balazos a pocos pasos de su querida universidad.

Su muerte fue un duro golpe para el movimiento revolucionario cubano. Sin embargo, el pueblo y en particular la juventud, no lo defraudó. Miles de combatientes escucharon su llamado y a pesar del fracaso militar el heroísmo demostrado por el Directorio influyó positivamente en la conciencia revolucionaria del pueblo.