Mariana Grajales. Madre de los Maceo
Cuando se habla de nuestras gestas libertarias sobran las alusiones a los hombres que las protagonizaron. Pero… ¿y las mujeres? Rara vez escuchamos referencias a las que ofrendaron sus vidas por la causa emancipatoria cubana. Por eso, saldando esa deuda histórica, le acercamos a las mambisas de cuerpo y alma.
Entre las mujeres que participaron en la Guerra Necesaria son recurrentes los nombres de María Cabrales, la esposa de Antonio Maceo; Bernarda Toro Pelegrín, la esposa de Máximo Gómez, o Dominga Moncada, la madre de Guillermón Moncada. Con menor frecuencia escuchamos hablar de las pinareñas Isabel Rubio Díaz y Adela Azcuy Labrador, ambas capitanas del Ejército Libertador. O de Magdalena Peñarredonda Doley, la delegada del Partido Revolucionario Cubano en Vuelta Abajo. Amparo Orbe estuvo a punto de convertirse en la primera mujer en incorporarse a la Guerra Necesaria.
Rosario Morales de los Reyes tuvo a su cargo la dirección de los mensajeros entre el campo insurrecto y las ciudades. Evangelina Cossío Cisneros alcanzó su celebridad por fugarse de la Casa de Recogidas de La Habana, a donde fue confinada por sus labores patrióticas e independentistas. La poetisa y revolucionaria camagüeyana Sofía Estévez Valdés y la maestra Rosalía García de Osuna también se sumaron al campo insurrecto. Paulina Ruiz de González trascendió por su célebre frase ante el estallido libertario. “Yo no he venido a mirarle las espaldas a los soldados”, expresión que patentizó su voluntad de luchar, al igual que los hombres, con las armas en las manos.
Otros nombres de mujeres son casi impronunciables en los espacios de divulgación histórica. Luz Noriega, Manuela Cancio Sauri, Luz Palomares, Antonia Romero Loyola. Célebres por sus apodos fueron Rita Suárez del Villar, La Cubanita; Rosa Castellanos, la bayamesa; Rosario Dubrocá, la mambisa y Trinidad Lagomasino Álvarez, la solitaria de Sancti Spíritus.
La matancera María Hidalgo Santana fue conocida como la Abanderada de Jicarita. Por las regiones de nacimiento recordamos a la consolareña Catalina Valdés, la matancera Edelmira Guerra Valladares, la villareña Carmen Cancio y la oriental Ángela González Tort. Por sus méritos alcanzaron altos grados militares la coronela María Escobar Laredo y la comandante Mercedes Sirvén Pérez.