
Los celulares y los tables tienen cada vez más incidencia en la vida familiar. Ya existe esa idea de “si vamos a tener un bebé hay que comprar un table”. No dudo que hayan matrimonios incluyendo el equipo en la inmensa y costosa lista de compras de la canastilla.
Claro que no estoy ajena a las posibilidades que ofrecen para entretener a los pequeños cuando una mujer tiene que ocuparse de alimentarlo, mimarlo, lavar pañales, atender el hogar y además dedicar unos minutos para cuidar su apariencia y mantener el amor de pareja.
Tampoco me niego al uso de las nuevas tecnologías. Estas facilitan la enseñanza de canciones, juegos y dibujos animados atrayentes. Utilizarlas para enriquecer el desarrollo cognitivo es importante.
Hace unos días estuve en la consulta de oftalmología pediátrica en el Policlínico de Especialidades en Bauta. La Licenciada Inalvis Saavedra, optometrista y la doctora Mavis Soto repetían la misma pregunta a cada mamá que iba con su hijo, ¿Tiene celular o table?, ¿Juega mucho con ellos?
Allí escuché decir a las especialistas que prevalece un aumento de enfermedades oftalmológicas en los niños, originado por el esfuerzo visual al que están siendo expuestos los infantes, quienes muchas veces se niegan a separase de los juegos virtuales. Esos no tan inocentes, con sublimes mensajes inducidos.
Papá, mamá, abuelos ¿Ya contaron el tiempo que lleva su pequeño pegado a una pantalla?. Si, está tranquilo, no hay golpes, arañazos, ni huesos partidos. El niño está en casa y no molesta. ¡Qué felicidad! Le garantizo que los daños son más agresivos aunque no se notan.
Nahelis, Lía y Lorena tienen nueve años, ya asisten a la consulta de oftalmología por astigmatismo, miopía y baja visión. Otros padecen autismo inducido, y no son pocos. Una causa adyacente a sus padecimientos ya la sabemos, uso indiscriminado de teléfonos y tables. No haga oídos sordos. Deje los audífonos a un lado y escuche esta llamada de atención.
Recuerde cuánto nos divertimos en los parques infantiles, las cosquillas que le provocaba en la barriga subir cada peldaño de la canal o el mareo de la hamaca elevándose. No deje morir los juegos del Escondido, La Chata, el Rabo al Burro o el Chucho Escondido.
Seguro extraña las excursiones en grupo. Creerse que era el Zorro, Los hermanos Iznaga y Los papaloteros. Tal vez prefiere ser el justiciero del Babujal, Sandy para cuidar a Flipper o María Silvia junto a Elpido Valdés.
Dosificar el tiempo de juego con artefactos tecnológicos, compartir las actividades recreativas y controlar la música que consume permitirá que su hijo tenga su presencia en el recuerdo de la infancia y será el principal protagonista de sus sueños.
Deje al niño saltar suiza, rasparse las rodillas corriendo, gritar y reír. Aproveche que han regresado los patines para que monte los de su vecino o preste los que le compró. Enséñele a compartir lo que tiene y a utilizar lo que le ofrecen. Contribuya en transmitir las tradiciones cubanas. Creo que nuestros retoños merecen también sentir la vida real en sus rostros. Juguemos a ganar todos.

