145 años de legado

Carlos-Manuel-de-Cespedes

No lo conocí, solamente estudié su vida y obra, observé su imagen en los libros de Historia. No lo conocimos los de este siglo, ni muchos del pasado.... pero fue nuestro Padre. El Padre de la patria, el padre de muchos esclavos y cubanos a quienes dio la libertad un 10 de octubre con el fin de que lucharan en la Guerra de Independencia, la de 1868.

Su legado trasciende. Como un padre deja huellas perdurables en sus hijos, porque Carlos Manuel de Céspedes, abrió un capítulo en el libro de la Historia de Cuba, que conllevó a una sucesión de hechos hasta lograr la libertad que hoy disfrutamos.

Hoy, a 145 años de su caída en combate en la Finca San Lorenzo, Sierra Maestra, los hijos de esta tierra lo recordamos desde matutinos, clases, conferencias, videos, láminas, actos políticos en todo el país. Lo recordamos porque 145 años de legado no pueden olvidarse.

Le rendimos merecido homenaje al hombre cuya réplica de revólver está un Museo de Bayamo. Al hombre que tocó la campana en La Demajagua, con el mismo ímpetu que tocan su réplica los visitantes de nuestro Bosque Martiano del Ariguanabo.

Hoy se recuerda al abogado que según investigaciones históricas, tuvo nueve descendientes directos. Pero su determinación de libertad y su compromiso con la causa independentista lo convirtieron en el padre de todos los cubanos.

Fue Mayor General del Ejército Libertador de Cuba y primer Presidente de la República en Armas...y su caída en combate se relata de la siguiente manera: El sargento Felipe González Ferrer se le encima, y ante un último esfuerzo de Céspedes por neutralizar de un disparo a su rival, el sargento acciona su fusil y a quemarropa le perfora el corazón. Céspedes no podía consentir que a él, encarnación soberana de la sublime rebeldía, le llevaran en triunfo los españoles.

Hizo frente con su revólver a los enemigos que se le encimaban, y herido de muerte por bala contraria, cayó en un barranco, como un sol de llamas que se hunde en el abismo.

Así lo resumió el Coronel del Ejército Libertador Manuel Sanguily. Nosotros, las nuevas generaciones de cubanos, calificamos su muerte como un renacer... como el despertar de tantos héroes que dieron su vida por la libertad de Cuba, sin pensarlo dos veces. Sin vacilar. Sin temor.

A Céspedes, el agradecimiento, pues veló por la libertad de los cubanos como un padre verdaderamente hace lo imposible por sus hijos... aunque no pudo disfrutarla, no pudo vivirla, dio el paso necesario entonces, para que un día su sueño se cumpliera.


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