Ilustración tomada de ACN
El año 2018 ganó su propio lugar de honor dentro de la Historia Constitucional de Cuba. El último de sus semestres estuvo marcado por un amplio, participativo y democrático Proceso de Consulta al Proyecto de Constitución de la República.
La aprobación del texto definitivo de la Carta Magna por la Asamblea Nacional del Poder Popular tuvo lugar el 22 de diciembre del propio año, luego de que cada una de las propuestas recibidas permitieran actualizarla tomando en consideración nuestra realidad política, social, económica y cultural.
En otro de los momentos, el pueblo continuó su estudio y cumpliendo lo establecido por la Ley del Sistema Electoral acudió a las urnas para emitir su voto como manifestación de voluntad y garantía al Derecho de Sufragio activo.
Una vez más quedó demostrada la transparencia que caracteriza al Proceso Democrático Cubano al ser este voto libre, igual, directo y secreto. Diversos grupos acompañaron el proceso de las elecciones, entre ellos, los Supervisores y Colaboradores, a los cuales también se sumaron los pioneros, encargados de custodiar las urnas el día de las votaciones.
La pregunta plasmada en las boletas fue clara y precisa: ¿Ratifica usted la nueva Constitución de la República?. Aunque dos fueron las opciones presentadas, el Sí superó con un por ciento elevado al No que también aparecía como una posibilidad de selección.
Pero, ¿qué sigue después del 24 de febrero? Considero errado pensar que “ya pasó la moda de la Constitución”, como algunos han pretendido llamar a todo lo ocurrido en fechas recientes. Las modas son pasajeras y el conocimiento del Texto Supremo Cubano debe ser permanente. No estamos hablando de una Norma Jurídica más, estamos haciendo referencia a la principal dentro de un país y por la cual debe regirse el resto de la Legislación.
Para que la Constitución realmente sea efectiva, se necesita también la actualización de las llamadas Leyes de desarrollo. Estas permiten que lo recogido en sus postulados no se convierta en letra muerta e ideas inoperantes. Ejemplo de ellas lo son el Código de Familia, Código Penal, Ley Electoral y Ley de Prensa. El Cronograma presentado favorecerá, entre otros, el postulado de Estado Socialista de Derecho y justicia social que defendemos.
No pretendemos que cada persona sepa de memoria lo que esta plantea, pero sí que se tome conciencia de lo importante que resulta poseer un dominio general de su contenido. La educación ciudadana es fundamental cuando hablamos del futuro de una nación y no conocer nada sobre la Constitución de un país resulta un fatídico error que no podemos cometer o ayudar a que se cometa si hablamos de un Socialismo próspero y sostenible.


