Por el camino constitucional

La Constitución de Guáimaro en 1868, resultaba necesario para lograr la fructificación del movimiento de liberación que acababa de surgir, la creación de un estado nacional único que lograra la unidad de los cubanos.
 
En 1878 se realizó la Constitución de Baraguá por el cambio del entorno político, económico, social y militar, por ello el Mayor General Antonio Maceo y los orientales, inconformes con el compromiso adoptado en el Pacto del Zanjón se niegan a acatarlo, y el 15 de marzo de 1878 se pronuncia en su propósito de continuar la lucha hasta lograr la total independencia.
 
Esta declaración, conocida como la Protesta de Baraguá, y que toma su nombre del lugar en que se produjo, dio origen ese mismo día a la segunda Ley Fundamental de la nación cubana, denominada Constitución de Baraguá, promulgada el 23 de marzo, ocho días después.
 
La Constitución de Jimaguayú en 1895 al igual que el de Baraguá, no siguió el estilo tripartito, sino que unificó al poder revolucionario, haciendo que el civil ostentara las funciones ejecutivas y legislativas que le eran propias, mientras que las operaciones militares estarían a cargo del General en Jefe. Fue la fórmula que se consideró más adecuada para dirigir la guerra recién iniciada en Febrero de ese año.
 
La Constitución de la Yaya en 1897 entró en vigor en la República de Cuba durante la etapa colonial. En esta carta magna, se subraya el ideal de una independencia total y sin concesiones; y llega a su punto más alto la fuente del derecho constitucional mambí al ser expresión de la radicalización del pensamiento político cubano.
 
Ocupada la isla militarmente por Estados Unidos, se hace pública por Orden Militar, el llamamiento para elegir delegados para una Convención Constituyente, la que comenzó a sesionar el 5 de noviembre de 1901, en el Teatro Irioja, hoy Teatro Martí.
 
Luego de las largas discusiones entre algunos constituyentes que defendían la independencia y acción soberana de Cuba en sus relaciones con Estados Unidos, se aprobó el 12 de junio de 1901 incorporar un apéndice a la constitución: Enmienda Platt, lo que reafirmaba la condición neocolonial.La Constitución de 1940 entró en vigor el 5 de junio de aquel año y poseía un carácter progresista para su época, dado el alcance social de los conceptos que introdujo.
 
La Constitución de 1976 entró en vigor el 24 de febrero de ese año. Tiene el mérito de ser la primera constitución socialista del Hemisferio occidental. Fue creado un anteproyecto de la Constitución de la República durante 1975 y sometido a discusión pública, en la que participaron más de seis millones de personas, y se formularon propuestas que llevaron a modificar 60 de los artículos propuestos.
 
Las Reformas Constitucionales de 1992 no se le pueden achacar sólo a la coyuntura, sino que muchos de ellos son resultado de un proceso de perfeccionamiento del Estado, de las instituciones sociales y políticas de la sociedad, así como de las formas de participación popular, que se había iniciado en la segunda mitad de la década de 1980; modificaciones al texto que permitieron la preservación de su eficacia jurídica formal. En el orden sociopolítico estuvieron dirigidos a la unidad nacional, al mantenimiento de las bases del régimen existente y la inserción en el ámbito político latinoamericano; y en lo económico debían posibilitar, entre otros, la participación en la economía de mercado en el mundo unipolar que ya existía.
 
Ahora el 24 de febrero de 2019 con la nueva Carta Magna, Cuba será un mejor país, más de su tiempo. La nueva Constitución ratifica el carácter socialista de Cuba y el papel rector del Partido Comunista en su sociedad, amplía las garantías y los derechos de las personas, modifica la estructura del Estado para hacerlo más eficiente y reconoce varias formas de propiedad, entre ellas la socialista de todo el pueblo, la cooperativa, la mixta y la privada.