
Según relata Julián Vivanco en sus Estampas Antiguas por al año 1870 en la esquina de las Calles Vivanco y San Diego, hoy calles 49 y 53, cercana al caserón de la Punta de Roldán, hubo una bodega y en los comienzos del siglo XX funcionó una herrería. En aquella época vivían numerosos chinos en el interior del área que ocupaba el caserón de Don Antonio Roldán. A finales del siglo XIX se estableció allí una valla para pelear gallos por lo que aquel lugar se conoció como Valla Vieja.
En el libro Historia Colonial Ariguanabense José Rafael Lauzán refiere que esta valla se destruyó poco a poco hasta que desapareció completamente. Todo aquel terreno quedó convertido en un área en la cual se instalaban los circos que visitaban la Villa y los jóvenes utilizaban también para jugar pelota. Siempre estuvo cubierto de hierbas donde florecían las plantas de maravillas.
Por muchos años la Valla Vieja se mantuvo así, como una gran plaza. Durante el período de la década de 1940 empezaron a construir nuevas viviendas. En el centro de esta manzana había un pozo por el cual pasaba la corriente subterránea del río. Antes de la construcción del Acueducto este pozo fue utilizado por los vecinos pobres de la barriada de La Punta para extraer agua.
Fuente: Estampas Antiguas de San Antonio de los Baños, de Julián Vivanco, tomo III.
Historia Colonial Ariguanabense, de José Rafael Lauzán.

