Las peleas de gallos en Cuba fue un juego muy común en la época colonial. Con el decursar del tiempo fueron aprobadas y prohibidas en innumerables ocasiones. En San Antonio de los Baños, como en otros pueblos y ciudades, existió una valla donde se peleaban estos animales. Sobre la historia de este lugar le comentaré hoy.
En el lugar donde confluyen las avenidas 53, 55 y 61 y la calle 64 de San Antonio de los Baños, existió a inicios del siglo XIX una especie de taberna o establecimiento que fue aumentando hasta convertirse en un edificio de grandes proporciones que alcanzaba una manzana completa, según relata Julián Vivanco en sus Estampas Antiguas.
El propietario del inmueble era de un señor llamado Antonio Roldán. Desde entonces esta zona recibió el nombre de Punta de Roldán. En los años de 1840 se desarrollaban en la Villa dos festividades de gran renombre: las fiestas del Santo Patrono el 17 de enero y el Día de la Candelaria el 2 de febrero. Debido a estas celebraciones arribaban al pueblo muchos vecinos de otros lugares que se alojaban en los cuartos interiores del edificio. En el amplio patio se hacían los bailes y practicaban las luchas isleñas. En el solar donde se ubicaban las calles Coliseo y Real de Alquízar se realizaban los bailes de Congo por las personas de color.
Volviendo a la Punta de Roldán, le cuento que en este hospedaje se alojaron también muchos de los escritores y viajeros que visitaron el pueblo quienes dejaron sus crónicas del San Antonio de aquella época. El inmueble que antes había pertenecido a Antonio Roldán pasó luego a manos del Doctor Pedro María Valdés quien estaba casado con una nieta de este. Sus hijos fueron los que heredaron esta propiedad más adelante. El paso del tiempo provocó que el edificio se deteriorara considerablemente hasta quedar en ruinas y desaparecer. Continuará...
Fuente: Estampas Antiguas de San Antonio de los Baños, de Julián Vivanco, tomo III.
Historia Colonial Ariguanabense, de José Rafael Lauzán.