El amor, capaz de avivar el fuego contra la injusticia, lo discriminatorio, lo irracional, lo mezquino. Es responsable de inspirar luchas, desvelos por alcanzar sueños y avivar quimeras por la paz y la independencia de hombres y mujeres sin oportunidades de atardeceres.
El amor no puede frenarse, jamás podrá verse enjaulado, sin embargo por amor muchos han sido encarcelados. Y aún en la frialdad de la prisión, la soledad no envilece a quienes por el ideal del amor sacrifican sus vidas. La voluntad de los hombres de bien hecha raíces, porque la alimenta el amor a la vida y sustenta el ideal, el optimismo, la fuerza para siempre volver a empezar por respeto a los derechos de muchos.
El amor conmueve, es libertad, es felicidad. También por amor se llora y hasta se decide morir. No puede escandalizar la expresión: ‘’Amor es todo’’. Es precisamente la mayor expresión de concebir el bien. Es capacidad de negociación, es no tener una pizca de resentimiento.
Sentir a plenitud con el alma. Así es esencial, e incluso, no es visible a los ojos, es solo ver más allá del sol sin deslumbrarnos con la luz. Apreciar lo sublime en lo cotidiano. Es magnánimo. Donde él habita, el silencio es sabiduría.
El amor es una rareza, la combinación perfecta de lo dulce y salado, sobrio, instigador de la integridad, mezcla de sabores y colores. Lo simple y complejo está en su esencia pero siempre será tolerante, apegado a lo justo.
Vivir sin amor debe doler mucho. Vivir con amor es eso… Vivir.

