Todo por amor

Es el amor un sentimiento que no podemos tocar, pero sí lo reconocemos cuando llega. Percibimos su frescura, sus colores, su fragancia al tropezarnos con alguien de manera accidental en la calle, en un parque, en una fiesta, o sencillamente toca a nuestra puerta sin esperarlo.

Cada año celebramos el Día del Amor y la Amistad. Es una ocasión especial donde expresamos el cariño hacia nuestra pareja, hacia nuestros amigos, a nuestra familia. Es ese instante donde el alma se nos llena de alegría, de recuerdos, de emociones por las cosas simples, lo bello que es vivir y se hace invisible ante nuestros ojos. Sin embargo, son las más importantes.

Cuenta una versión de la leyenda que da origen al Día de San Valentín que en la época de Claudio II, los soldados no se podían casar porque se había observado que los solteros rendían mejor en el campo de batalla que los que tenían familia. Esta injusta situación generaba mucho dolor y frustración entre los pobres combatientes y sus enamoradas. Valentín se conmueve y empieza a casar a las parejas a escondidas de la autoridad romana. La fama del sacerdote cristiano, protector de los enamorados, se va extendiendo por toda la ciudad gracias a estas bodas secretas. Valentín es llamado por el emperador Claudio II y procesado.

Asterius, lugarteniente del gobernador de Roma es el encargado de juzgarle. Para burlarse de su fe cristiana, le pide a Valentín que devuelva la vista a su hija ciega de nacimiento. El sacerdote acepta y Dios obra el milagro. Asterius y su familia se convierten al cristianismo pero Valentín es condenado a muerte. Durante su detención, le ofrece a Asterius dar clases a su hija y se enamora de ella. El día antes de la ejecución, le envía una misiva donde le declara su amor firmando “de tu Valentín”. Al día siguiente, 14 de febrero, es ejecutado.

Sólo es una triste leyenda. Pero la esencia del amor trasciende hasta nuestros días. Sentir amor no sólo por nuestra pareja, por la vida y por la sonrisa de un niño nos hace ver que su fuerza es tan potente como la de un huracán. El poder y el dinero no pueden compararse con la alegría de amar y sentirse correspondido. Son tesoros de incalculable valor que no se encuentran tan fácilmente. A todos los enamorados de la vida y de las cosas simples les otorgo mis mejores deseos.