Eduardo Heras León
Más que dedicarle la 28va Feria Internacional del Libro, al escritor Eduardo Heras León le agradecemos en San Antonio de los Baños su presencia y magisterio en el desarrollo del actual movimiento literario.
Los años 1976-80, fueron febriles en la construcción de instituciones culturales y aún más, en la creación, unidad y superación de las fuerzas que las animaban. La extinta provincia Habana (hoy, Artemisa y Mayabeque), como en toda la isla, se echaban las bases del sistema cultural que tenemos hoy. En poco tiempo se fundaron, por ejemplo, 23 museos y 19 bibliotecas municipales (sin contar las de asentamientos, bateyes y pueblos).
Pero el difícil y poco reconocido oficio de escritor, no era asunto de “cemento, ladrillo y arena”-según reza la canción. Se crearon talleres literarios y multiplicaron las peñas, presentaciones de libros, recitales y conferencias por todo el territorio. La difusión tenía mucho de formación.
En medio de este panorama, El Chino Heras tenía el don de la ubicuidad. Aparecía asesorando los cuentistas en el Ariguanabo, estimulaba hasta las comas un testimonio que, como rara avis, alguien se aventuraba a presentarle en Alquízar, en el Museo de Güira discutía a fondo un ensayo y aconsejaba en literatura infantil o teatro -deficitarios entonces- en la Casa de Cultura de Artemisa.
No hubo sitio a donde no llegara. Junto a Norberto Codina (hoy director de la revista La Gaceta de Cuba) y Ela Díaz, responsables de aquel movimiento, El Chino crecía oficiando de maestro y sabio amigo -lo que demostró ser cuando a instancias del Comandante en Jefe Fidel Castro inauguró el espacio televisivo Universidad para Todos con un curso de Técnicas Narrativas.
A ese Eduardo Heras, maestro normalista desde 1959, escritor generoso en su Premio Nacional de Literatura, impresionante por sus saberes técnicos y profundidad de lecturas que le valió el Premio Nacional de Edición, y a quien le agradecemos fundar y dirigir el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde tantos jóvenes se especializan, bien le debe la literatura en el Ariguanabo un brindis por su cercanía y paternidad.


