Tornado de amor

Foto tomada del periódico EscambrayFoto tomada del periódico EscambrayEsta crónica no estaba pensada. Nunca quise escribirla. Me obligan las circunstancias de un enero terrible y un febrero que avizora luz y claridad. Por eso la escribo. Era la tarde noche del 27 de enero en La Habana. Apenas unos minutos y cambió todo el panorama. Toda la tranquilidad citadina se volvió tormento, desilusión, fastidio.

Cruda la naturaleza con los capitalinos. Tornado de apenas dieciocho minutos. ¡Y arrasó con todo! No hubo aviso. No permitió prepararse. A muchos se les fue la vida. A otros, los sueños de una tarde cambiaron en pesadilla. A La Habana le duele el alma, los huesos, la sonrisa. Le duele no conciliar el sueño en un largo tiempo.

Mi Habana. La de poetas, pintores y músicos. La Habana de solares y balcones con sábanas blancas. La Habana de la rumba y los aseres. La Habana, obligada a empezar de cero en su aniversario 500. Ya se levanta de las heridas. Ya muestra la solidaridad de sus habitantes. Ya vive otro tornado. Este es de amor y hermandad.

Cerro, Guanabacoa, 10 de Octubre, Regla… Varios pedazos de La Habana, sienten como se mueven sus cimientos. Esta vez no es el torbellino de color rojizo con fuertes vientos y rostro aterrador. Esta vez, son los vientos huracanados del amor de los cubanos. Entre ellos los deportistas.

Ahora dicen presente al llamado de La Habana. No importa si nacieron en ella. Si disfrutaron alguna vez del malecón, el prado, un solar o la consulta con los orishas del Panteón Yoruba. Están ahí, listos para recoger escombros, apartar árboles caídos, entregar donaciones. Regalar una sonrisa y la palmadita de aliento. ¡Así son nuestros atletas! Cubanos por encima de todo. Solidarios como lo enseñó Fidel.

Esta vez no se presentan en short o camiseta. No están en la pista, el círculo de lanzamiento o el terreno de beisbol. Esta vez libran la mejor batalla. La del codo a codo. ¡Sí, son ellos! Los campeones olímpicos y mundiales.

Los que nunca desertaron. Los que aman a Cuba por sobre todas las cosas. Ahí están Javier Sotomayor, Alberto Juantorena, Ana Fidelia Quirot. Yipsi Moreno. Están Erick Hernández, Javier Méndez, Juan Padilla. Está también el equipo Leñadores de Las Tunas. Ese que hoy está la Serie del Caribe en Panamá. Primero La Habana. Después a dar ponches y jonrones en el diamante de beisbol.

Tornado de amor se titula esta crónica. Difícil hacer poesía ante tanto desastre. La desilusión se convierte en esperanza cuando estos campeones llegan, animan, aplauden, sonríen con los desposeídos. Regalan autógrafos o fotos. ¡Esa es mi Cuba carajo! Esos son mis deportistas. Le confieso que escribir esta crónica duele, pero reconforta. Vivir este tornado de amor nos hace grandes. Nos hace mejores seres humanos. Noa hace más cubanos. Lo aseguro.


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