En San Antonio de los Baños han existido ceibas que quedaron en la historia de este pueblo. Las más famosas han sido las de la Cueva del Sumidero, devenido símbolo para el pueblo del Ariguanabo. De ahí que aparezca en el escudo de la localidad. Pero lo cierto es que otras plantas de esta especia han sido famosas a través del tiempo.
Ceiba de la Cueva del Sumidero
La ceiba de Regaiferos, ubicada en la que fuera propiedad de Don Ramón Crusellas se encontraba en la parte culminante de la Loma de Regaiferos o del Herrero, junto a la carretera que conduce a La Habana, a la salida del pueblo. De igual manera sufrió de los embates del tiempo y la acción desmedida del hombre. En 1903, en el mes de agosto, se celebraron en San Antonio de los Baños las grandes fiestas de la calzada con motivo de la inauguración de la carretera hacia Rincón. Alrededor de esta ceiba se construyó una gran glorieta de guano donde se celebraron los bailes y matinées de aquellos días.
La ceiba de Fraginals, la cual se encontraba a la salida de la actual carretera que une a San Antonio con el pueblo de Alquízar. Como todas era grande y frondosa. Su antigüedad se remontaba a los tiempos de fundación de la Villa. Fue derribada en 1944 debido a que estorbaba el aterrizaje de los aviones en la pista de la Base Aérea. Otra ceiba conocida es la de Monte- Ramos en la carretera de Güira de Melena, bajo cuyas ramas descansaban los negros esclavos de las duras tareas en los hermosos cafetales que existían en la localidad a principios del siglo XIX.
Actualmente los ariguanabenses disfrutan de la majestuosidad de varias ceibas, dos de ellas ubicadas en la conocida calle Vivanco. También encontramos la ceiba y la palma en varios lugares de la localidad como símbolos del Ariguanabo, así como en el Bosque Martiano, impulsor de la reproducción de ambas especies de la flora cubana.