Sentir con profundidad y respeto la expresión de los sentimientos y valores más sublimes del ser humano son lecciones que engrandecen el alma del lector al transitar a través de la vasta obra de José Martí.
La vida de este universal hombre se exalta al darle sentido y razón de ser a través de la lucha por la existencia de los seres humanos en general. Tuvo en su época una visión clara acerca del ser humano en su integridad, su carácter activo, transformador, capaz de poner riendas a su voluntad, como expresión de la conciencia y el talento con los nobles sentimientos de la espiritualidad de los seres humanos, liderados por los valores supremos como la justicia social y el deber ante la patria, que concibió en la utilidad de la virtud, es decir en el actuar, en la actitud ante la vida, en el ser de las personas.
Las expresiones: “Mi porvenir es como la luz del carbón blanco, que se quema él, para iluminar alrededor. Siento que jamás acabarán mis luchas” y “Patria es humanidad” entre tantas otras son reveladoras con profundidad del humanismo martiano.
Hace 150 años, el 23 de enero de 1869, apareció publicado el poema épico-dramático Abdala en el periódico revolucionario La Patria Libre, fundado por el adolescente José Martí cuando era estudiante aventajado del colegio de San Pablo. Obra dramática y poética en varios actos, se le considera la primera pieza de valor indiscutible que trasciende por su valor dentro de la prolífica creación intelectual martiana. Los largos parlamentos de sus protagonistas comunican valores y sentimientos sublimes, de gran altura moral, con los aires del género romántico propio de la época.
Es una alegoría histórica, ocurrida en tierra muy lejana, su autor especifica al margen de manera rotunda: Escrito expresamente para la Patria. José Martí estaba a punto de cumplir 16 años, el 28 de enero, junto a su amigo del alma, Fermín Valdés Domínguez. Otro patriota y combatiente cabal.
Trasciende el pensamiento martiano por el valor de los principios como el amor a la Patria y a la libertad y la definición del sentido del deber, en la vida de un hombre, de acuerdo con el Maestro. También la importancia del amor materno y el dolor que causa la disyuntiva entre el reclamo materno y el deber con la Patria. Sobretodo redimensiona la responsabilidad del individuo y el compromiso con la sociedad y la Patria de ahí que trasciende como un canto fundamental de patriotismo.
El ideario martiano nos debe guiar siempre. Nos enseñó que: Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida”.

