Reflejos de la represión española en el Ariguanabo

El 22 de enero de 1869 tuvo lugar el asalto del teatro Villanueva en La Habana. Los desórdenes siguen el 23 y el 24. Saquean el café ´´El Louvre´´ y las casas de Aldama y de Domingo Delmonte.

El capitán General Domingo Dulce amenazó a los voluntarios con los soldados de la marina, pero al fin transigió con ellos en desatar la intransigencia y las persecuciones. A raíz de los asaltos en La Habana, comenzaron los arrestos en todas las poblaciones y San Antonio de los Baños fue una de las ciudades donde se realizó mayor cantidad de detenciones. El número de comprometidos ariguanabenses pasaba de 80. Los conspiradores fueron detenidos el 10 de febrero de 1869 y días siguientes, acusados de simpatizar con los patriotas de la Demajagua, luego de la conocida Conspiración de Las Biajacas.

Muchos ariguanabenses fueron enviados a la fortaleza de La Cabaña, otros sufrieron penas de presidio, otros deportados a las prisiones de Ceuta y Fernado Poo en África, donde casi todos murieron. Algunos lograron fugarse al extranjero. El Conde de Palatino se solidarizó de inmediato con los ariguanabenses que resultaron detenidos y realizó numerosas gestiones para la liberación de algunos de ellos.

El gobierno ordenó la confiscación de todas las propiedades de los cubanos que se enfrentaran a España: ingenios, fincas, ganado y hasta sus viviendas, con el objetivo de afectar su economía y que no pudieran ayudar la Revolución. Las cárceles se llenaron de pacíficos ciudadanos, en su mayoría jóvenes inocentes que por carecer de pruebas para fusilarlos eran deportados. Sin embargo esta situación no impidió que aumentara el deseo de independencia. Hombres de San Antonio de los Baños y de toda Cuba se incorporaron poco a poco a la Guerra.

Fuente: Estampas antiguas de San Antonio de los Baños, tomo VI, de Julián Vivanco.