Desde hace algún tiempo las máximas direcciones de Cuba se vieron en la obligación de replantearse las políticas de protección al consumidor debido a negligencias que se cometían en las cadenas de tiendas del comercio, mercados estatales y otras entidades asociadas.
Luego del profundo análisis y la creación de un nuevo cuerpo legislativo –en este caso la Resolución 54/2018- se estipularon normativas para proteger los intereses y derechos de quienes consumen a partir de la transparencia y profesionalidad del proveedor, el pesaje, la visibilidad de los precios, y satisfacción de las necesidades con un adecuado abastecimiento de productos.
El mal trato, la desinformación y otros hechos que derivan en violaciones parecen calmarse sin embargo reconocemos cuanto pueden dañar las relaciones entre los clientes y las personas encargadas del servicio. Es por esta razón que se deben conocer los derechos para que nadie afecte su bolsillo o simplemente provoque malestar de cualquier tipo. Uno de los más importantes confiere al consumidor el derecho de que entidades del comercio le vendan las mercancías que disponen, con excepción de las sujetas a regulaciones; el vendedor debe tener las mercancías o sus muestras expuestas al público, y de no ser posible debe mostrarlas al comprador a su solicitud. Asimismo, el precio debe aparecer de modo visible.
No son tiempos de dañar el común binomio clientes-proveedor, en cambio, se necesita adquirir mayor cultura para entenderse y prestar determinados servicios con las características que se establecen. Las autoridades, parte crucial en la aplicación, control y ejecución de la ley implementada, tienen la obligación de mantenerse al tanto de todo cuanto sucede en los establecimientos, vigilando fundamentalmente el trato hacia esa población que acude por necesidad.
Respetarnos, desde lo más simple, siempre ha sido provechoso para mantener las cuentas claras. Entonces evitemos los borrones y simplifiquemos los daños que casi siempre tienen solución del otro lado del mostrador. No es un precepto, pero el slogan lo dice: El cliente tiene la razón. Analicemos qué no anda bien, vivamos en una sociedad justa y si no sabemos cómo comportarnos es mejor echarnos a un lado porque obligaciones hay y derechos también.