Leales de principio a fin

Un nuevo año supone otra victoria para los cubanos. Después de despedir las altas y bajas que acontecieron durante 365 días, justo cuando el calendario señala el primero de enero entendemos el porqué de la Revolución, que desde 1868 equilibra el interés de ser soberanos, libres e independientes.

Sesenta años. Más de medio siglo representan la unidad del pueblo que tiene en su sangre el sonido vibrante de la campana de La Demajagua, la valentía de incendiar sus pertenencias para evitar la penetración, la intransigencia de decir un fuerte no en Baraguá, la sencillez de la pluma de Martí, la entrega de jóvenes atemperados a sus tiempos, el coraje de rebeldes, y el patriotismo que trajo aquella paloma después de posarse en el hombro de un profeta. Ese es el espíritu de cada cubana y cubano por estos días, el espíritu de lucha que recibimos de la herencia mambisa e insurrecta.

Hoy las calles resguardan la gracia de hombres honrados, trabajadores y comprometidos. Los niños sonríen, las lágrimas desaparecen de los ojos de los humildes mientras la bandera, con sus tres colores resplandece al despertar en cualquier sitio. El espíritu de hacer el bien por los demás se mantiene en fábricas, escuelas, hospitales, instituciones de la cultura, hogares de ancianos…cientos de “primeros de enero” que llegaron con las primeras luces del alba cuando algunos creyeron que era imposible.


Los logros se incrementan, así las oportunidades para los más desfavorecidos. Todavía existe una mano que ayuda al necesitado gracias a programas que agrupan el sentido pleno de la solidaridad. No importa si las inclemencias meteorológicas golpearon, si el día a día arremete contra las proyecciones individuales, si las esperanzas ya no son parte del presente… ¡no importa! Donde llega la Revolución Cubana, es imposible encontrar el desconsuelo porque es una idea con todos y para el bien de todos, es de los humildes y para los humildes, es Patria y a su vez humanidad.

Festejemos un aniversario lleno de convicciones. Sesenta representan el deber de mantener nuestros ideales, los que nos trajeron al presente y nos obligan a construir el futuro. Esta Patria supo de fuertes males y la sangre, la valerosa sangre de los mártires, cambiaron la triste realidad de la Mayor de las Antillas. Ahora iremos por más…el camino puede ser difícil, pero así somos: leales de principio a fin.


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