Una sola Revolución

                  

Bien se dice que Cuba solo tiene una Revolución: la iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en 1868 hasta la actualidad; fruto de la resistencia de este pueblo que un día decidió buscar la libertad para borrar aquellos tristes contextos bajo la dominación extranjera. Hoy, a 60 años del triunfo, los cubanos salen a la calle y no temen a las circunstancias, el desconocimiento o “maniobras” previstas para cambiar la realidad de la Isla. Cultura, educación e historia hay en excesos si queremos sabernos independientes y soberanos.

Al hacer una sencilla valoración, cercana a lo aprendido en la escuela, y por qué no, contrastando lo que sucede a diario, podemos entender cuan intransigente somos. En 1868 Céspedes liberó a sus esclavos y los convocó a la lucha. Hoy el pueblo no está atado a cadenas y aparece –apenas sin ordenarlo, en la primera línea de combate. Maceo en el Zanjón detuvo con valentía el engaño, hoy reafirmamos nuestros conceptos sin temor porque la decisión es propia, directa y común. Martí nos enseñó a luchar desde el pensamiento, utilizando las ideas como el arma más poderosa, hoy derrocamos los muros que se empeñan en separar y hacemos del intelecto la perfecta razón del combate.

¿Y qué decir de Fidel? En él está atrapado el sentido más amplio de democracia, de saber luchar y no rendirse por muy dura que sea la ofensiva; de entregar lo más preciado si fuera necesario, de confiar aun si las victorias parecen lejanas.

Fidel hizo una Revolución, siguiendo los preceptos de quienes le antecedieron. Para él la verdadera Revolución era el pueblo y tanta fue su influencia -devenida en cambios y oportunidades-que los cubanos marcharon a su lado pese a los turbulentos aprietos del cambio.

Líder de importantes transformaciones supo ganarse la confianza de los suyos, sin olvidarse de sus amigos cercanos: los pueblos del Caribe, Latinoamérica y el resto del mundo. Con ellos compartió sus riquezas espirituales, más allá de cualquier tesoro material o recurso “divino”. Estrechó su mano a los desfavorecido, creando una sociedad más justa e igualitaria. Alertó sobre aquel “monstruo” donde vivió Martí, y reflejó el verdadero propósito de dominación, lucros e imposición de culturas ajenas a las raíces de las naciones.

Todavía persisten malos hábitos, fundamentalmente el irrespeto a la propiedad social, la ineficiencia económica, la indisciplina, la burocracia y otros que lacran el desarrollo del país. Cuestiones citadas en varias ocasiones por Raúl Castro Ruz en sus intervenciones ante la Asamblea Nacional. Eso no se esconde en ningún lugar, porque la verdad siempre adelante. Tales son dichos sucesos que su hermano, heredero de la obra, nos convocaba a establecer un clima permanente de orden, disciplina y exigencia, para consolidar el avance de la actualización del modelo económico.

Esos ejemplos demuestran algunas deficiencias, de las que se hacen eco organizaciones y medios extranjeros dispuestos a dañar el ambiente revolucionario de la Mayor de las Antillas, sin embargo, recordemos que todos tenemos de bueno y de malo, pero como parte de la continuidad se ha aprendido a convertir los reveses en glorias. Trabajar es una palabra de orden. Si cada cual asume con responsabilidad la obligación que le corresponde no habrá consecuencias dentro del ejercicio de justicia, democracia y conciencia.

Cuba está llamada a hacer transformaciones y las está haciendo. El Concepto de Revolución pronunciado por Fidel, en mayo del 2000, puede definirse como la tarea más importante del hoy y del mañana. La continuidad de niños, jóvenes, mujeres, intelectuales y obreros renace de sus letras vivas; urge comprenderlo si queremos entender a qué estamos expuestos o mejor, si ratificamos el hecho de unirnos sin ánimos de perder el sacrificio y la valentía heredada del filo del machete.

Nuevos tiempos suponen nuevas formas de proyectarse; en Cuba significa mantener lo logrado, recordar el coraje de grandes hombres y mantener viva la historia. Estemos claro y aunque incomode: ¡Somos el futuro, somos Revolución!

“(…) mientras exista un hombre y una mujer habrá Revolución, habrá independencia, habrá Patria, habrá fuerza, dondequiera que se encuentre, en una montaña, en un sótano, entre las ruinas de un edificio derrumbado, en una trinchera, en una calle, detrás de un árbol, al lado de un tronco en las montañas; mientras haya un hombre y una mujer con esas ideas y con esa convicción habrá Patria, habrá Revolución”

Fidel Castro Ruz
Discurso pronunciado con motivo del XXXIV aniversario del asalto a Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1991.


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